Sobre Andrea O’ Reilly Herrera / En El Nuevo Herald

Escribo sobre Andrea O’ Reilly Herrera, escritora cubano-irlandesa, radicada en Colorado, Estados Unidos. Hoy en El Nuevo Herald:

enlace: Andrea O’ Reilly Herrera, en El Nuevo Herald

Andrea O’Reilly Herrera, la misteriosa búsqueda de los cubano

El Nuevo Herald. Alls Rights Reserved, 14 de abril 2013

© William Navarrete

Nació en Filadelfia en la primera semana de enero de 1959, pero se siente orgullosa de haber sido concebida en La Habana. Su familia paterna, a pesar de ser O’ Reilly un apellido irlandés corriente en Cuba, es puramente irlandesa. Es académica, ha escrito varios libros de ensayo, una novela y ha participado activamente en el proyecto CAFE que agrupa a artistas cubanos de la diáspora.

Andrea O’Reilly Herrera enseña desde 1999 en la Universidad de Colorado Springs, donde dirige una cátedra de estudios étnicos. Anrteriormente impartió cursos en la Universidad Marie Curie de Lublin (Polonia), en la de Liverpool (Gran Bretaña), en la State University de Nueva York, entre otras. Su primer libro fue una novela, una deuda con el país de su madre, como la tierra soñada en la que nunca ha estado. Se titula The Pearl of Antilles (2001), escrita y publicada en inglés.

“Me considero una cubanita pasada por agua, a pesar de haber nacido y crecido en la cultura norteamericana”, revela. A su casa, desde la década de 1960, llegaban parientes y amigos de la familia que no hablaban inglés. Sus tíos y abuelos maternos le inculcaron el amor por Cuba. A pesar de su vida transcurrida en Estados Unidos nunca se ha sentido del todo norteamericana. “Es un sentimiento raro”, explica la escritora. “Pude darme cuenta de eso cuando estuve impartiendo un curso en Polonia. Confieso que me siento siempre más cómoda en un ambiente de latinos, a pesar de estar más limitada en español”.

The Pearl of Antilles, su novela, fue un homenaje a su abuela cubana. Siempre tuvo necesidad de escribir una novela y empezó justo cuando ésta falleció. “En aquel momento estaba esperando dar a luz a mi primer hijo y dibujé una fotografía de mi abuela con dieciséis años”. Ese dibujo es la portada del libro, cuya escritura comenzó en el momento en que se decidió a pintarla.

En la novela aparecen cuatro generaciones de mujeres cubanas, pero la atención se centra en Margarita, exiliada en Estados Unidos, que lucha por reconciliar su identidad y su pasado con el presente que vive. La novela intenta recrear la fragmentación cultural que acarrea en el caso cubano el desplazamiento hacia la diáspora. Como muy bien expresa la escritora y académica Lourdes Gil en un ensayo sobre esta novela “las búsquedas de lo cubano que emprende [O’ Reilly] resultan más misteriosas, ya que el ámbito que intenta rearticular es un mundo que nunca ha visto”.

O’ Reilly reconoce en William Faulkner, Virginia Woolf y Emilie Brontë sus primeras lecturas e influencias literarias. Más tarde, en el ámbito de la literatura cubana, leyó a Alejo Carpentier y a José Lezama Lima, con quienes descubre que tiene puntos de contacto.

Vivir en Colorado le permite tomar distancia con respecto a Cuba. “Aquí no hay extremos políticos con relación al tema cubano”, explica. “Es una suerte porque eso me permite emprender cualquier actividad relacionada con arte o cultura cubana sin limitaciones por parte de mis colegas “. A lo que añade que “después de todo la Isla no está tan lejos porque toda esta región del suroeste americano en que vivo estuvo en una época cubierta por las aguas”. O’ Reilly nos cuenta con humor que a veces pasea por esa región con su esposo y encuentra conchas y fósiles marinos. “Todo eso aunque no lo creas me conecta con mi doble insularidad cubanoirlandesa”.

Otro de sus libros importantes es Cuban Artists Across the Diaspora (Ed. University of Texas Press) que ha publicado recientemente. Lo dedica en parte a su proyecto CAFE, aunque también estudia la obra de artistas cubanos como José Bedia, Leandro Soto, Raúl Villarreal, Ángela Valella, Laura Luna, Ana María Sarlat, Ana Albertina Delgado, Armando Tejuca, María Brito, Pedro Vizcaíno, Adriano Buergo, Yovani Bauta, Roberto Wong, entre muchos otros.

Al indagar sobre la estructura del libro y los criterios estéticos que la alentaron revela que no partió de una idea preconcebida sino que dejó que cada artista hablara libremente y le mostrara su espacio de creación. “Cada quien se expresa libremente con respecto a su trabajo o a su vida, en ocasiones incluso delante de amigos que aportaron ideas durante la conversación”.

El proyecto CAFE, al que dedica buena parte de este último libro, fue una idea que nació del impulso de Leandro Soto, Yovani Bauta e Israel León. Ahora, el primero de ellos es el curador del grupo y su esposa, Grisel Pujala, la directora. “La idea es que uno nunca sabe de antemano cómo va a salir un café en el momento de colarlo”, nos dice. Es un proyecto itinerante y las exposiciones incluyen otros géneros: teatro, danza, lecturas, cine, etc. “A veces las obras se exhiben sin marcos porque es una manera de explicar que nuestra condición de artistas de la diáspora desborda cualquier espacio en que se nos enmarque”. Si el proyecto utiliza el tema del café para definirse, Andrea O’ Reilly aprovecha esta circunstancia para explicar las profundas raíces de esta bebida en el imaginario de la isla y del exilio.

“CAFE es una metáfora perfecta para hablar de la movilidad diaspórica, de reconciliar movimiento, estabilidad, fluidez, cambio y coherencia”, apunta. Para O’ Reilly, el cubano concibe su casa como una tienda de campaña provisional que llena de objetos que dan la idea de cierta estabilidad. De esa mutación ella misma ha sido víctima. El 19 de abril de 2004, cuando presentamos su novela en la Maison de l’Amérique Latine de París, esa misma condición mutante que reivindica la convirtió en una tal Adriana Herrera que no existe más que en un divertido equívoco y en la tarjeta de invitación.

Esta idea ya la había desarrollado en otro de sus importantes libros de ensayo: Cuba: Idea of a Nation Dispalced (State University of New York Press, 2007), en que invita a especialistas cubanos que hablan del exilio cubano en Madrid, París, Venezuela, Tampa, pero también sobre la diáspora cubana de orígenes chinos, judíos, entre otros.

Su vida transcurre rodeada de montañas en un cuadro natural sublime y grandioso. En el patio de su casa recibe la visita de osos, venados, coyotes pues se encuentra en la frontera de un parque natural llamado Garden of Goods (Jardín de los Dioses). “Cuando cierro la puerta de mi casa estoy en otro mundo”. Se siente feliz con su trabajo de profesora. “No gano mucho pero me da satisfacción plena”, confiesa. Ha introducido en su Universidad un programa sobre mujeres y estudios étnicos que se enfoca desde la perspectiva de los derechos humanos y el concepto de justicia social.

Pregunto sobre sus planes venideros. Nos cuenta que está trabajando en una pieza de teatro inspirada de su propia novela en colaboración con una amiga residente en Boston que es actriz y directora escénica. Y por supuesto, entre sus planes no falta volver a París. “Siento una profunda atracción por esa ciudad y nunca la descarto de mis planes futuros de viaje”.

Andrea O' Reilly

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