“Sir” una película india de Rohena Gera

La verdad que para ver buenas películas hay que refugiarse en el cine de los países llamados “periféricos” o “emergentes”. Es solo en esos países donde hay realmente materia prima para historias maravillosas que nos sacan de la mediocridad en la que se encuentra sumergido el cine del llamado Primer Mundo, con sus conflictos deprimentes que son los mismos con los que nos intoxican día a día desde periódicos y canales de televisión.

Por eso, Sir, de la directora india Rohena Gera (que en los cines franceses ha salido como “Monsieur”) es una excelentísima película, probablemente de las mejores que he visto en los últimos tiempos.

Lo primero que hay que agradecer es que (todavía) este tipo de película no comercial aparezca en el circuito de cines comerciales. Lo segundo es la calidad tanto de la historia como de la actuación de los dos protagonistas, los actozaros indios Tillotama Shome y Vivek Gomber.

Si viven en un sitio donde en los cines este tipo de películas no pasa nunca (algo que solo se ve ya en muy pocas ciudades del mundo), búsquela por internet y no deje de verla.

49017795_10218048922003197_8513602560609746944_n

49239320_10218048928923370_6758424657105256448_n

Anuncios
Publicado en Uncategorized

Un soneto de Rafael Alberti al Doncel de Sigüenza

En una tarja de piedra que adorna la estación de trenes de Sigüenza leí este bello soneto de Rafael Alberti al Doncel de Sigüenza.

No conocía lo que era un carlanco. Resulta que es un ave zancuda que vive en estado salvaje en los campos de España.

48429357_10217960787239883_3959143695751577600_n

Publicado en Uncategorized

El Parador de Sigüenza

El Parador de Sigüenza está en un castillo del siglo XII, como solo se encuentran en Castilla (en lo cual hace honor a su nombre). De más está decir que el sitio es una maravilla. Allí, atardeceres y amaneceres valen un potosí, amén de la tranquila que se disfruta (sobre todo en esta época del año en que el frío espanta al bulto).

Experiencia inolvidable la de haber estado varios días allí.

48392263_10217951946018858_1528570554179649536_n

Publicado en Uncategorized

La Catedral de Sigüenza

De mi reciente estancia en Sigüenza –

Sigüenza es un apacible pueblo castellano de unos 5 000 habitantes. El frío seco lo caracteriza en invierno pues se halla en una hondonada rodeada de cerros. Es fácil llegar en tren desde Madrid-Chamartín (1 hora 45 minutos de trayecto).

Sigüenza tiene muchas iglesias, conventos, viejos palacetes y casas señoriales. Lo más impresionante es el Castillo del siglo XII (antigua alcazaba árabe y castillo-fortaleza medieval cristiana después) que es hoy un Parador bellísimo (donde me quedé, y del hablaré en otra entrada).

El otro monumento imprescindible es la Catedral, una edificio fortificado de transición entre el románico y el gótico, en el que además de muchas capillas con piezas de gran valor, se halla la famosa escultura del Doncel (el símbolo de Sigüenza), el claustro gótico, el museo de los tapices flamencos (una maravilla pues se trata de dos series completas y recientemente lavados), un excelente cuadro de El Greco (en la capilla de la Concepción) y la impresionante Sala Capitular renacentista (única en España).

Es necesario para acceder al claustro, a los tapices, a la capilla del Doncel y a la Sala Capitular sacar una entrada por 5 euros (o 7 si se combina con el Museo Diocesano) en el edificio que acoge a este Museo (en frente). Vale la pena, porque además de ver lo que no se puede ver sin pagar la entrada, el guía (y Dios sabe cuán poco me gustan los guías) es un argentino de la provincia de Santa Fe muy ameno y realmente agradable, con informaciones precisas y que no nos atiborra la mente con datos innecesarios. Cosa rara en los guías que parecen siempre enciclopedias mecánicas con todo aprendido de memoria y un torrente de datos inútiles.

Aquí les dejo muchas fotos de las que tomé tanto en las partes públicas como en aquellas para las que se requiere una visita guiada.

Diferentes vistas de la Catedral desde la Plaza Mayor y el pueblo:

El interior:

Una de las Vírgenes más antigua de la Península:

c-virgen antigua

Retablos:

El célebre Doncel, una escultura de un gran refinamiento, única en España. De autor desconocido, representa al joven caballero Martín Vázque de Arce, muerto en Granada combatiendo a los moros en 1486:

c-doncel

El claustro y la Sala Capitular:

Tapices y cuadro del Greco:

Publicado en Uncategorized

El Escorial en Navidad

Nos reunimos amigos que estudiamos juntos el bachillerato en el Pre-Universitario Pablo de la Torriente Brau, de Miramar, en El Escorial, más de treinta años después: Laura, Silvia, Sandra, Yolanda y yo.

En esta época del año el pueblo del Escorial se llena de belenes (nacimientos) y las plazas están repletas de legiones de romanos, animales, figuras bíblicas y hasta paganas. Eso bueno tiene España: un país sin complejos, un país de gente feliz, sin el lenguaje artificial y represivo de Francia.

Fue también una excelente ocasión para visitar el Monasterio, pasear por la Casa del Príncipe y su hermoso bosquecillo, y yantar en buen castizo, en un restaurante de típica comida española.

Los belenes:

 

Publicado en Uncategorized

Guadarrama

De finde en Guadarrama. La Sierra al norte de Madrid. Frío seco, aire puro, paseos por el pueblo y los montes. Una belleza. En la plazuela de la Olma o del Ayuntamiento un mercadillo. En el restaurante Sala uno de los belenes o nacimientos más hermosos que puedan verse, con miles de detalles. Días de compartir con amigos, de hacernos comidas de invierno, de dar paseos bajo este cielo azul límpido al aire libre y bien abrigados.

47396718_10217877987649945_3293311696289923072_n

48387214_10217877987369938_5565721679344173056_n

47683786_10217877987049930_4367527341082017792_n

El belén del restaurante Sala, en Guadarrama:

47685078_10217885955449135_5452440302004469760_n

47687443_10217885955569138_3896124576920240128_n

Publicado en Uncategorized

“Pour l’amour de Nice”, à Paris

Présentation de mon récit Pour l’amour de Nice, dans la Librairie La Lucarne des Ecrivains, le vendredi 30 novembre 2018, à 19h 30.

Adresse:

Librairie La Lucarne (présentation Laurence Couquiaud, Marc Tardieu et William Navarrete)

115, rue de l’Ourcq, 75019 Paris

Aux côtés des écrivains Laurence Couquiaud et Marc Tardieu, auteurs de Pour l’amour des Calanques et Pour l’amour de Saint-Malo, respectivement.

La Lucarne

Publicado en Uncategorized

París

A veces se me olvida que vivo en París. Tal vez porque esta ciudad forma parte de mi paisaje cotidiano, me olvido de mostrarla a aquellos que sueñan con ella. A mí me sucede algo raro: cuando me hallo lejos no la extraño y cuando regreso me doy cuenta de la suerte que tengo de vivir en elle.

Lo que acabo de llamar “vivir”, se refiere más bien al hecho de tener residencia fija en este lugar del mundo, porque lo que se dice realmente vivir no estoy lo suficientemente in situ, sino que ando en movimiento perpetuo que es como me gusta y lo que más disfruto.

Entonces, sucede que de pronto salgo a comer a un restaurante vietnamita que me recomendaron (dicen que hace el mejor bou-boum de la ciudad), cerca de Arts-et-Métiers, y descubro por el camino la maravillosa parroquia Saint-Nicolas des Champs que es de estilo gótico flamígero y posee una de las cajas de órgano más hermosa de la capital, y también la maravillosa puerta del hotel National des Arts et Métiers, que queda enfrente, y la vista del templo detrás de las hojas de los árboles, en un otoño que demoró en despuntar:

Hace mes y algo que estoy de vuelta después de 5 meses de ausencia y me parece que hace siglos que estoy aquí. En otra ocasión me fui a ver la exposición de la artista malograda Ana Mendieta, cubano-americana, en el Jeu de Paume, y saliendo de allí caminé por las Tulerías hasta el Louvre, en cuya ala Richelieu se encuentra el Museo de Artes Decorativas en donde estaba invitado a la retrospectiva del gran diseñador y arquitecto milanés Gio Ponti. Por el camino, la perspectiva de las Tulerías a lo largo de la calle de Rivoli, en una tarde de otoño luminosa, me alegró el día:

Otro día, regresaba de un almuerzo en casa de un amigo que vive en el barrio de Monceau. Decidí hacerlo caminando. El cielo estaba más azul que nunca, con esa luz que antecede al invierno, y que no quema las formas como la luz brumosa del verano. Atravesé el Parque Monceau y seguí hasta la iglesia de Saint-Augustin, cuya fachada acaba de ser limpiada y ha quedado muy bella. Es la iglesia a la que iba Marcel Proust que vivió casi toda su vida en ese barrio, a pocos minutos de casa. No pude resistir ala tentación de fotografiar algún que otro edificio, y también uno de los tantos palacetes (que en francés se llaman “hôtel particulier”) que encontré en mi paso.

Como vivo muy cerca de los grandes almacenes (les Grand-Magasins en francés), es una tradición que vaya a ver las decoraciones de los escaparates de ambas tiendas (Printemps y Lafayette). Cada año, esta última, por ejemplo, monta un gigantesco abeto navideño en el espacio de su edificio principal, justo en el medio, en el área correspondiente a la perfumería. Se trata de un espacio de siete pisos de altura y un ambiente operático bajo la enorme claraboya de la cúpula y los balcones que son un guiño a la Opera Garnier que se encuentra atravesando el bulevar. Los escaparates son la gran atracción de los pequeños, aunque también de muchos adultos como yo que vamos cada año a disfrutar los ingeniosos mecanismos de marionetas que mantienen el todo en movimiento, amén de la exquisita decoración y cada uno de los miles de detalles de esta hermosa tradición:

Lafayette:

Lafayette sapin

Printemps:

Como ya dije, vivo a menos de 10 minutos caminando de los Grands-Magasins, de modo que paso, por una razón u otra, por lo menos cuatro veces por semana por el área. Los tres últimos pisos del Printemps han sido habilitados para la venta de exquisiteces de la gastronomía francesa. Hay varios bares, cafeses y restaurantes (caros todos, por supuesto), además de una gran tienda lujosa de comidas. Y en la terraza a cielo abierto del noveno piso hay un restaurant de lujo con vista a la Opera, la iglesia de la Madeleine, y casi todo el centro de París. Allí suelo ir los días en que hace buen tiempo, porque las vistas son maravillosas y el ambiente también:

Perruche 1

En una de esas tardes en que me solazaba en la terraza antes mencionadas se armó la gorda en la calle. Los manifestantes contra la subida del precio de la gasolina, los ya famosos “chalecos amarillos” (como se les llama por exhibir el chaleco que el gobierno anterior exigió a cada conductor para que se lo pusieran en caso de que tuvieran una avería en la carretera – que es una manera de crear leyes y más leyes para recaudar dinero y seguir pagando el gran tren de vida de esta clase de parásitos que son casi todos los políticos). Estaba yo con el tema de cuál té pedir cuando empezaron las sirenas de bomberos, y los helicópteros a sobrevolar la ciudad con las patrullas a todo dar. Los gilets jaunes (nombre que se les da en francés) habían ocupado en esos momentos los Campos Elíseos (avenida en la que se les había prohibido manifestar) y allí estaban algunos de los más recalcitrantes rompiendo sillas, terrazas y el mobiliario urbano. “Bueno, me dije, París siempre ha sido una ciudad que ha vivido en medio de este tipo de chanchullos callejeros, y siempre ha seguido siendo París”. Lo importante es no hallarse uno en medio de una de estas refriegas. Y en eso estaba cuando de pronto vi, desde mi atalaya, que acababan de incendiar un coche en el bulevar de los Capucines, que es el que recorre el trayecto entre la Opera y la Madeleine. Y lo fotografié desde el sitio en que me encontraba:

gilets jaunes

Por suerte los chalecos se calmaron (aunque volverán a la carga, dicen, el próximo fin de semanas). Y es que no se van a calmar porque no solo protestan por el impuesto que el Estado añadió a los que ya había añadido a la gasolina, sino por una serie de cosas que contribuyen al malestar general, y no pocas medidas que afectan a los que menos tienen y favorizan a los que más. Pero, a lo que iba, aprovechando un día de calma y de bonita luz, fui a una cita de trabajo a un barrio al que raramente voy: Ecole-Militaire, detrás del Campo de Marte, los Invalides, la Torre Eiffel y todo eso. Y caminaba muy tranquilo, disfrutando de la arquitectura, como siempre, cuando de pronto vi que a la cúpula del cuerpo principal de la fachada de la Ecole-Militaire, le había salido, como si de un tocado se tratase, un sombrero puntiagudo que no era otra cosa que la Torre Eiffel. Y ahí mismo, click, tiré esta foto:

Tour Eiffel

Pero París también es el reencuentro con muchos buenos amigos que son como familia y a los que me une el cariño y la vieja complicidad de muchos años de vida en esta ciudad. Uno de estos amigos, Regina, celebra cada año la fiesta de Thanksgiving que yo conozco y he celebrado muchas veces no solo con ella, sino también en Miami, con mi familia. Cuando me ha tocado pasar el Día de Acción de Gracias en París, Regina se convierte en la anfitriona, pues aunque esta es una tradición que no existe en Francia, pero ella siempre la celebra por haber vivido una parte importante de su vida en Washington. Y de más está decir que los Thanksgiving de Regina son memorables, porque su mesa es siempre la más bella, sus amigos los más queridos y los manjares de los más exquisitos, sin que falte el famoso pavo que, a fuerza de probarlo cada año, ha empezado a gustarme:

chez Regina 2

Por supuesto, todo esto no es ni la cuarta parte de lo mucho que hago y he hecho en París durante el mes y algo que he estado sin salir de la ciudad ni a las afueras.

Solo quise compartir un pedacito de mi cotidianeidad en esta ciudad a la que tan poco homenaje rindo cuando en realidad le debo casi todo.

 

Publicado en Uncategorized

Castelsardo – Cerdeña (22)

Otro pueblo maravilloso del norte de Cerdeña: Castelsardo. Su ciudadela, con el castillo, la basílica y las vistas del sol en el poniente valen más que la pena. Mi penúltima visita durante el periplo que me llevó a descubrir esta maravillosa isla.

Un sitio además donde se come muy bien.

Castelsardo 2

 

Publicado en Uncategorized

Santa Teresa Gallura – Cerdeña (21)

Santa Teresa Gallura se halla en el extremo noreste de Cerdeña. La ciudad reverbera de blanco y azul. Y desde la costa se ven los acantilados de Bonifacio (Córcega) y las islas Lavezzi (en las fotos se ven en el horizonte). Hay muchas playas. Todas maravillosas. Nosotros estuvimos en Rena Majori. Dan ganas de bañarse en todas. La ventaja con respecto a la Costa Smeralda es que aquí hay una población autóctona que vive y que uno frecuenta diariamente.

Santa Teresa Gallura 2

Publicado en Uncategorized