Invité au 31e Salon du Livre de Cosne-sur-Loire

Invité pour signer mon nouveau roman – Vidalina (Ed. Emmanuelle Collas, Paris, 2019) – au 31eme Salon du Livre de Cosne-sur-Loire (Bourgogne). C’est ma cinquième participation dans ce salon fort convivial autour des lecteurs de la librairie Page 58.

salon cosne

Cosne dedicaces 1

Anuncios
Publicado en Uncategorized

Nice-Matin – présentation de “Vidalina”

Hoy

Nice matin

Publicado en Uncategorized

“Vidalina” dans les Jeudis Littéraires de la Ville de Nice

Invité par la Ville et la Bibliothèque Louis Nucéra une présentation de “Vidalina” (Ed. Emmanuelle Collas, 2019) aura lieu par Aurélie de Gubernatis

jeudi 1.JPG

jeudi 2

Publicado en Uncategorized

Ciudad Rodrigo (1) – Castilla

De mi viaje por la provincia de Salamanca, tres días en Ciudad Rodrigo, ciudad amurallada con profusión de palacios renacentistas en donde vivía la nobleza local. Auténticas fortalezas solariegas de piedra de cantería diseminados a lo largo de un laberinto de estrechas callejas. Todos tienen su historia y una tarja que evoca la fecha de construcción, el nombre de la familia principal y algunos datos históricos.

Bajo un cielo azulísimo caminé por el camino de ronda de la muralla que permite de dar la vuelta a la antigua ciudad contemplando los campos que la rodean. En otra entrada les cuento del Parador que es el antiguo castillo medieval de los Trastámara, lugar en que pernoctamos.

Recorramos ahora el recinto amurallado de la antigua ciudad:

a1

a3

El Ayuntamiento

Una de las casas palaciegas más importantes es la de los Águila. Hoy en día, sede de un museo en donde se exhibe en estos momentos una interesante exposición sobre la presencia visigoda en la región y a lo largo de la frontera actual con Portugal. El palacio se encuentra en una calle estrecha y de ahí la dificultad de fotografiar su fachada pues no hay sufiente recul.

b1

b5

En Ciudad Rodrigo existen numerosos comercios que no han cambiado desde hace un siglo, bodeguitas en las que aún se compran los granos y otros productos al peso, antiguos molederos de café, viejas farmacios de bocales de porcelana, viejas tiendas de ropas y cafeses. Todo un mundo que se va perdiendo en otras partes pero que sobrevive en estos parajes aislados de España y que siempre da gusto visitar porque de ellos emana una atmósfera de otros tiempos y un décor como el de los viejos filmes españoles que veíamos de niños.

53334509_10218644204524888_4720428916710309888_n

Una antigua charcutería en la que no faltan los buenos vinos locales

54278648_10218644204244881_7085799983668002816_n

Una tienda de ropa masculina

53429945_10218644201364809_4781879126938091520_n

Una de las antiguas farmacias de la Plaza Mayor

53621324_10218644196084677_2309557150902386688_n

En esta antigua tienda de comestibles se pueden ver los sacos de granos delante del mostrador para la venta a granel.

c1

Un ejemplo de un comercio de otros tiempos en plena Plaza Mayor de Ciudad Rodrigo. El canapé para el confort de los clientes que antes se tomaban el tiempo de hacer sus compras y el que esperaba detrás lo hacía cómodamente instalado y sin prisa.

 

Publicado en Uncategorized

Vidalina en el canal del TV de RFI

Aquí les dejo la emisión TV de RFI (Radio France International) sobre Vidalina (Ed. Emmanuelle Collas, 2019) mi reciente novela en francés. Gracias a María Carolina Piña por su invitación y excelente programa.

 

Publicado en Uncategorized

“Vidalina”, en La Crónica Cultural de Radio France International

Aquí les dejo este bella bella “Crónica Cultural” de Radio Francia Internacional con María Carolina Piña sobre “Vidalina” (Ed. Emmanuelle Collas, París, 2019) mi nueva novela en francés.

Pulsar aquí: Vidalina, la memoria familiar y los meandros de la historia, con William Navarrete

RFI

Publicado en Uncategorized

Dans Unwalkers, un coup de coeur pour “Vidalina”

Dans Unwalkers, réunissant plusieurs libraires et critiques littéraires de France un coup de coeur pour “Vidalina”, mon dernier roman en français.

Click ici: Vidalina, William Navarrete, par Aurélie

Unwalkers

Publicado en Uncategorized

“Vidalina”, dans Le Monde des Lettres

Mon roman Vidalina dans Le Monde des Lettres d’aujourd’hui, supplément du journal Le Monde.

Vidalina, Le Monde

Vidalina, William Navarrete, Le Monde des Lettres

Publicado en Uncategorized

El Correo de la UNESCO, N° 2 – 2019 “Ciudades que se renuevan”

Aquí les dejo el segundo número del Correo de la UNESCO de este año que he tenido el placer de editar y para el que colaboro al mismo tiempo con una entrevista a un Roldán Rojas, un hombre admirable que, desde Perú, y gracias a su labor ha logrado que El Gran Pajatén sea declarado Reserva de la Biosfera de la UNESCO.

El número -que se puede descargar pulsando en el enlace- viaja a lo largo y ancho del mundo: Varsovia, un barrio de Londres, Kinsasa, las ciudades monoindustriales de Rusia, La Habana, la isla tunecina de Djerba, el Gran Pajatén del Perú, Mosul (Iraq), Alepo (Siria), Yazd (Irán), Mozambique, la Feria del Libro de Sharjah (Emiratos Árabes Unidos), Rwanda, etc. Trae además textos inéditos de escritores, entrevistas y un reportaje fotográfico de Rubén Salgado Escudero desde la India, Myanmar y México.

Enlace para: El Correo de la UNESCO N° 2

Aquí mi entrevista a Roldán Rojas: El Gran Pajatén, fortaleza geográfica.

 

portada Correo 02

 

Publicado en Uncategorized

Notre-Dame de París o Notre Dame de París / mi artículo en El Nuevo Herald

Acaban de publicar en El Nuevo Herald mi artículo sobre Notre-Dame de París tras el incendio de importantes partes del monumento.

Aquí les dejo el enlace: Notre-Dame de París o Notre Dame de París / William Navarrete.

Las fotos a continuación que son las que acompañan el artículo las tomó el amigo Didier Laporte a la mañana siguiente del desastre.

Fachada de Notre Dame © Didier Laporte

La rosácea sur sobrevivió al fuego © Didier Laporte

Notre-Dame de París o Notre Dame de París

Por William Navarrete / Trasfondo / El Nuevo Herald

El guioncillo intercalado en el nombre de la catedral más célebre de Europa habla por sí solo. Para diferenciar a la Virgen (o sea, a Notre Dame o Nuestra Señora), en cuerpo y alma, del nombre de un edificio que lleve su nombre o el de cualquier otro santo, la lengua francesa suele intercalar guiones. Así, por ejemplo, saint François (sin el guión) es San Francisco, en carne y espíritu; de la misma manera que Saint-François (esta vez con el guión) sería cualquier edificio religioso u obra que lleve el nombre de este popular santo italiano.

Esta regla sutil del francés significa mucho: seamos o no creyentes de lo que se trata aquí es de recuperar un monumento cuyo incendio conmocionó al mundo entero. Es decir, salvar a Notre-Dame con guión, esa mole de piedras legendarias, maravillosa y única, ese libro abierto repleto de relatos, y cuyos símbolos viajan hacia lo infinito para materializar lo que todo ser sensible aspira: a elevarse cada día hasta en los actos y acciones más ordinarias.

La armazón de robles milenarios de Notre-Dame ardió en la tarde del 15 de abril, en plena celebración de la Semana Santa. Esa armazón de carpintería sofisticada y enrevesada, conocida como ‘‘el bosque’’ era invisible a simple vista porque se hallaba entre la techumbre de plomo exterior y las bóvedas interiores de la nave y el transepto. Por ser de madera muy seca de árboles que ya tenían 400 años cuando empezó su construcción en 1163, ardió tan rápido que resultó imposible salvarla.

Como cuando las Torres gemelas de Nueva York me encontraba en la calle, ocupado en asuntos cotidianos sin importancia, cuando la pantalla de televisión de un café por donde pasaba me devolvió la imagen dantesca de la aguja de Viollet-le-Duc cayendo envuelta en llamas.  Y luego, como muchos, viví horas de angustia esperando a que toda la estructura se derrumbase de un momento a otro consumida por el fuego.

Había visitado Notre-Dame, justo unos días antes, con el escritor Carlos Manuel Álvarez y su amiga Carla, ambos de paso por París, la ciudad en que vivo desde hace casi tres décadas. Me quejé, como hago a menudo, por el exceso de visitantes, la larga cola en la explanada y la masa compacta de turistas dentro del templo. Así y todo, en medio de las voces de los guardianes exigiéndole silencio a la muchedumbre, pude evocar la admirable altura de los contrafuertes de las naves y recordamos que el arte gótico surgió justamente en esta región de Francia porque la altura, la verticalidad y la disposición armoniosa de las columnas no es otra cosa que la imitación del paisaje natural de los bosques que rodeaban (y rodean aún) a París. No podía imaginar entonces que ese ejército de piedra, como lanzas enhiestas, y el de troncos de roble de su corona pudieran arder pocos días después.

Notre-Dame es mítica por múltiples razones que no voy a enumerar aquí porque desconocidas no son las coronaciones y funerales allí ocurridos, la riqueza del tesoro y sus reliquias, las intertextualidades literarias, las representaciones pictóricas y musicales, la absoluta perfección de lo que se dice es el órgano más completo y valioso del planeta, los estigmas provocados por guerras, saqueos, decapitaciones y expolios.

Este libro incunable repleto de símbolos que data de la época en que el pueblo analfabeto solo podía (y debía) leer a través de las imágenes esculpidas, talladas, pintadas o representadas en vitrales u otros objetos, es como un barco que boga hacia la desembocadura del Sena y que espera paciente, en el corazón de París, para soltar sus amarras.

Notre-Dame ardía. Una idea fija, la de conminar el destino más que la de elevar una plegaria a la propia Notre Dame (esta vez sin guión), ocupaba mi mente. ¡Qué se salven las rosáceas, que los vitrales de los siglos XII y XIII (los más valiosos de Francia con los de la Sainte-Chapelle) no se resquebrajen por el efecto del fuego al derretir sus marcos de plomo!

La violencia de las llamas, la impresión de que los bomberos no daban abasto, tal vez la conciencia del valor incalculable de esta rompecabezas escenográfico de vidrio, unido a la fatalidad de la que nunca he podido desprenderme por venir de un país hundido por la debacle de la Historia, hacía que diera el monumento por perdido. Y así me acosté, frustrado y dolido, para no ver la muerte de la dama, con el temor de levantarme al día siguiente huérfano y de encontrar en su sitio un Ground Zero, esa pesadilla de hueco que una vez dejó el WTC en Manhattan.

Los seres racionales seguimos preguntándonos cómo la obra pudo sobrevivir. La estructura, los vitrales, el órgano, las esculturas, la mayor parte de las bóvedas, las torres, los contrafuertes, el tesoro, las reliquias, la sillería del coro y hasta el gallo que se elevaba por encima de la aguja y que alguien rescató de entre las teas chamuscadas de la techumbre porque el gallo es el símbolo de Francia y porque contiene la razón fundacional de la nación.

En vez de malgastar Legiones de Honor y otras distinciones en dictadores corruptos, ladronzuelos y otros simuladores, la República Francesa debería condecorar a Jean-Marie Fournier, el capellán del cuerpo de bomberos y a cada bombero allí presente. En lugar de perder el tiempo en debates estériles sobre lo desprorcionado del impacto mediático, la gente debería (ya que casi siempre son los que más protestan quienes menos conocen el tema) aprovechar para enterarse del porqué de su valor. En vez de buscar signos, profecías y entregarse a otras supercherías, sería mejor mirar ahora hacia otros tesoros inestimables del mundo, cuidarlos y velar por que algo así no vuelva a ocurrir.

Todavía no sé muy bien, en medio de la congoja y la desgracia, a quién agradecer porque Nuestra Señora (sin guiones porque en español las dos son la misma cosa) haya resistido. Ahora espera paciente, una vez más, a que la acicalemos, como otras tantas veces, para surcar el Sena. Para llevarnos, como siempre hizo, desafiando el tiempo, en su eterno y memorable viaje.

* Escritor cubano residente en París

wnavarre75@wanadoo.fr

Publicado en Uncategorized