Una noveleta pronográfica de José Triana / MAL París

Hoy presentamos Una noveleta pornográfica de José Triana (Hatuey, Camagüey, 1931) en la Maison de l’Amérique Latine de París. Interesante intercambio con lectores y excelente recuento de la literatura erótica cubana realizado por Triana desde Alfonso Hernández Catá, Alberto Insúa, Eduardo Zamacois y Enrique Labrador Ruiz (con El conejito Ulán), entre otros, con anécdotas y puntos de vista importantes de parte del autor presentado.

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3- Una noveleta pornográfica, José Triana, portada Jenny Alfonso Relova

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Hoy en El Nuevo Herald / Jean Cocteau y Menton

Hoy escribo en El Nuevo Herald sobre Jean Cocteau y su nuevo museo en Menton:

Jean Cocteau y su nuevo museo en Menton

"El durmiente y el platillo volador", Jean Cocteau, 1952.

“El durmiente y el platillo volador”, Jean Cocteau, 1952.

Jean Cocteau y su nuevo museo de Mentón

William Navarrete / El Nuevo Herald, 21 de febrero de 2015

Hace tiempo que Mentón, la ciudad más meridional del sureste de la Francia hexagonal, a escasos minutos de las fronteras italiana y monegasca, soñaba con un museo concebido especialmente para uno de sus huéspedes ilustres: el poeta, cineasta y artista Jean Cocteau (1889-1963), una de las figuras claves de la vida artística francesa después de la Primera Guerra Mundial.

En la Riviera Francesa no faltan los sitios donde Cocteau dejara importantes huellas. En el Cap Ferrat, al pie del faro, se halla la Villa Santo Sospir, propiedad de Francine Weisweiller, mecenas del artista, en donde residió largos periodos entre 1946 y 1950, dejando en sus paredes una serie de frescos de gran valor. En Villefranche-sur-Mer, la célebre Capilla San Pedro, fue también enteramente pintada en 1957 con frescos que Cocteau ofreció a los pescadores de un pueblo en el que pasó largas temporadas hospedado en el hotel Welcome. En el propio Mentón, ese mismo año, decoró a petición del alcalde, el Salón de los Matrimonios del Ayuntamiento con una de sus grandes obras.

Cocteau fue uno de esos parisinos – nació en las afueras de la Ciudad Luz – que se autotitulaba mediterráneo. En aquel entonces integraba esa élite que tomaba el llamado ‘‘tren azul’’, o sea, el camino de la Riviera francesa (Côte d’Azur, en francés) para pasar largas temporadas. Su fascinación por la desnudez y la luz diáfana deben ser razones por las que esa región se encuentra perfectamente imbricada en su extensa obra.

En noviembre de 2011, la municipalidad de Mentón inauguró un museo enteramente dedicado al artista. 1 800 obras propiedad de Séverin Wunderman, coleccionista belga establecido en Los Ángeles, pasaron a formar parte de su patrimonio. Anteriormente, la obra de Cocteau disponible en la pequeña ciudad se hallaba confinada al Bastión, un antiguo fuerte del siglo XVII, a orillas del mar, en donde todavía se exhibe un muestrario limitado de esta.

El edificio diseñado para acoger la colección mencionada es la obra del arquitecto Rudy Ricciotti. Inaugurado noviembre de 2011, levantó inmediatamente fuertes polémicas porque se le achachó, entre otras cosas, el no integrarse a la arquitectura local, influenciada más bien por el barroco de origen italiano en el que abundan formas abigarradas y una paleta de colores cálidos. Los habitantes de Mentón lo bautizaron inmediatamente ‘‘La Dentadura’’ (Le Dentier) pues es cierto que visto desde cualquier ángulo es eso lo que parece.

A ello se suma un constante problema con los reflejos de luz sobre los cuadros, pues el arquitecto no tuvo en cuenta (y si lo tuvo no lo logró entonces) que la luminosidad – tan cara al propio Cocteau – es uno de los grandes enemigos de la pintura en el Sur, y ello debido a la reverberación y sus reflejos, agentes corrosivos de la imagen. Los curadores han obtenido un espacio agradable, probablemente volviéndose magos para vencer los obstáculos vinculados a la pésima arquitectura. El narcisismo, el deseo de darse gusto, impide a ciertos arquitectos tomar en consideración el medio ambiente y la integración del edificio a este. Los experimentos personales, aunque medien concursos, no deberían hacerse con dinero del erario público.

Así y todo, la oportunidad de apreciar en un espacio de proporciones repetables buena parte de la obra del artista es una experiencia única. Se trata de la mayor colección pública a nivel mundial. Y están presentes todos los periodos, desde los primeros autorretratos de 1910. En total, sumando las obras ya presentes en El Bastión, 2 000 obras (990 de Cocteau) se pueden apreciar. Escoger cuáles se exhiben cada año es  tarea ardual. Por ello la colección cambia cada doce meses para dar oportunidad de exhibir otras y proteger las más frágiles. Esta condición da originalidad a un museo que se renueva incesantemente.

2015 permite apreciar la serie de ‘‘Los Astrólogos’’, concebida en 1954, y reunida en su integralidad por vez primera gracias al esfuerzo mancomunado entre el museo y la Casa de Cocteau en Milly-la-Forêt; así como obras que reflejan un tardío interés del artista por la ciencia ficción y, entre las que se destaca El durmiente y el platillo volador (1952). También, reservadas a un espacio íntimo para no afectar la sensibilidad de los menores, apreciamos los dibujos homoeróticos de la serie ‘‘La isla de los espermofágicos’’ (1949) y otros de jóvenes amantes como el famoso Edouard Dermit, su albacea testamentario, actor de tímida iniciación a la pintura, con quien Cocteau mantuvo una larga relación.

Indisolube de su creación es el cine. Cocteau realizó doce cortos y largometrajes, fue guionista de unos siete, director de fotografía de Canto de amor (de Jean Genet), e incluso actor de algunas películas. De su producción, La bella y la bestia (con el actor francés y también su amante, Jean Marais) y Testamento de Orfeo son las más significativos. Del proceso creador de estos, los diseños de monstruos que siempre lo fascinaron, su debilidad por lo marginal, por aquello que disparara la adrenalina, y lo hiciera vibrar, se ocupa la muestra del Bastión, en donde abundan piezas en relación con lo antes expuesto.

Completan la muestra un boceto para el Cristo de la capilla San Pedro de Villefranche, un Ecce Homo pintado en colaboración con Raymond Moretti, gran cantidad de dibujos con los inconfundibles perfiles ‘’a la Cocteau’’, las planchas originales para ilustraciones de libros, los famosos ángeles (uno de ellos El ángel del Acuario, realizado junto a Moretti, en 1963) que encarnan la imagen del delincuente, el buscapleitos, el matón, o sea, esos ángeles malditos, habitantes de un universo marginal real que siempre le fascinaron al punto de convertirlos en imágenes propias de la mitología.

Cocteau y Menton han sido desde hace más de medio siglo grandes aliados. No ha de extrañarnos el interés de Wunderman por traer a Francia, y en específico a esta localidad, la totalidad de su colección. El museo posee también un importante Centro de Documentación sobre su obra, y ofrece talleres y exposiciones temporales de artistas contemporáneos cuya estética se integre al ambiente.

 

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Dominique Fernandez, Caravaggio, un dîner

C’est au cours d’un très agréable dîner que Dominique Fernandez (dont le nom espagnol il le tient de son père mexicain) m’a dédicacé son roman La Course à l’abîme (Grasset). Fascinant récit inspiré de la vie du Caravage dans la Rome de l’année 1600. Peintre officiel de l’Eglise, le génial artiste sacrifie le confort d’une vie au service des prélats pour ses passions: la liberté, les garçons, l’épée … jusqu’à être persécuté pour le meurtre d’un homme … Assassiné sur une plage au nord de Rome à 38 ans (impossible de ne pas penser à Pasolini), son génie ne s’éclipsera jamais. Auteur de 21 romans, Prix Médicis 1974, Prix Goncourt 1982, élu à l’Académie française en 2007, maître incontestable dans le domaine de la culture italienne, Dominique Fernandez n’a pas besoin de présentation. Je conseille vivement la lecture de La Course … Un vrai bijou ! df 2 df 1

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En lectura

El amigo Carlos Cortés me envía desde su natal San José de Costa Rica, deliciosamente dedicados, tres de sus novelas. En orden cronológico: Cruz de olvido (Ed. Veintisieteletras, 1999), Tanda de cuatro con Laura (Ed. Alfaguara, 2002) y Larga noche hacia mi madre (Ed. Alfaguara, 2013). Periodista, poeta y novelista, Carlos Cortés ganó el Premio Nacional Aquileo J. Echeverría y y el Premio Mesoamericano Luis Cardoza Aragón. La FIL de Guadalajara lo seleccionó como parte del proyecto “Los 25 secretos literarios mejor guardados de América Latina”. ¡A leer!

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Hoy en El Nuevo Herald, sobre Una noveleta pornográfica, de José Triana

Hoy escribo en El Nuevo Herald sobre Una noveleta pornográfica, último libro del escritor cubano exiliado en París José Triana. Aquí les dejo el enlace: Una noveleta inesperada de José Triana

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José Triana en su estudio en París con su perro Mojito / Foto © William Navarrete

José Triana en su estudio en París con su perro Mojito / Foto © William Navarrete

pepe herald 3 Una noveleta inesperada de José Triana

William Navarrete / El Nuevo Herald / 8 de febrero de 2015

Sería lamentable a estas alturas del siglo XX tener que evocar los clásicos de la literatura erótica y de la pornografía culta para avalar el tema. De nada valdría ofrecer una lista que comenzaría con Boccacio, el Marqués de Sade y continuaría en el siglo XX con El amante de Lady Chatterly (de David H. Lawrence), la Historia del ojo (de Bataille), Historia de O (de Pauline Réage), Emmanuelle (de Emmanuelle Arsan), Lolita (de Nabokov) y una larga lista a la que habría que añadir también amplio muestrario de cineastas en los que Pasolini o el reciente Abdellatif Kechiche con La vie d’Adele no serían más que ejemplos.

José Triana (Camagüey, Cuba, 1931), de extensa obra (teatro, poesía, novela, cine) y tres décadas de vida en París, nos entrega hoy Una noveleta pornográfica (Ed. Aduana Vieja, con oportuno prólogo de Fabio Murrieta, portada de Jenny Alfonso Relova), y es probablemente la primera de su género escrita por un escritor cubano, si consideramos que el contenido erótico abarca desde la primera hasta la última línea sus 200 páginas.

No se tratan de pinceladas del género como en el célebre capítulo 8 de Paradiso (Lezama Lima) o en el llamado realismo sucio de Pedro Juan Gutiérrez, por ejemplo, sino de una sexualidad descarnada de principio a fin, en el contexto de los meses que preceden al triunfo de la revolución de 1959. Tal es el marco que sirve de telón de fondo, y resulta de exquisita ironía notar que, ajenos a la turbulenta situación política de aquel 1958, los personajes de la Noveleta … viven intensamente el placer de la carne como si solo les importara poner en práctica aquella frase popular de ‘‘¡a gozar que el mundo se va a acabar!’’.

Ni Carola y su hermano Rodi (en escenas incestuosas memorables), ni Zulema, Betico y Orlandito (protagonistas de un menage à trois en el hotel Habana Hilton que hace palidecer de envidia cualquier intento similar en la literatura cubana), ni la propia Zulema con el tío Joaquín en descarnados combates sexuales, parecen estar al corriente (ni les importa) el ajetreo de la revolución en marcha. Viven de espaldas a la calle.

El entusiasmo, desenfado y ligereza con que los cubanos se entregaron en ese momento a una situación por las que pagarían (y pagan) un altísimo tributo, equivale al de ellos en materia sexual. Fuera del ballet erótico incesante, la familia (madres y tías) ni siquiera son testigos incómodos. En la mejor tradicion hispanoárabe ninguno se atreverá a juzgar de ‘‘inmoral’’ lo que a todas luces y según sus códigos debería serlo. En una familia que se respete estas cosas no suceden y punto. Las evidencias nunca serán suficientes.

No cabe dudas de que la teatralidad es uno de los fuertes de José Triana (autor de connotadas piezas como La noche de los asesinos, La muerte del Ñeque y El parque de la Fraternidad) su Noveleta … posee todos los ingredientes para ser llevada a las tablas de un teatro libertino, si no fuera porque vivimos una época en que retrocede la libertad más natural y elemental bajo criterios de falsa moral. A ello se añade el rescate minucioso del argot cubano de la época que aparece aquí como auténtico diccionario vivo de la sexualidad.

Tenga cuidado el lector entonces en limitar su goce estético en aras de obediencias ajenas a la libertad individual, y disfrute a plenitud el libro de José Triana tan legítimo como la desnudez con la que venimos al mundo, y tan cubano en la manera de contar.

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Presentación en la Maison de l’Amérique Latine de París

El próximo 27 de febrero de 2015 presentaré en la Maison de l’Amérique Latine de París junto a Eyda Machín la inesperada y sorprendente novela de José Triana: Una noveleta pornográfica (Ed. Aduana Vieja, Valencia). Los esperamos:

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Le Printemps des Ecrivains et des Artistes 2015

Invitado a Enghein-les-Bains a una nueva edición del Festival “Le Printemps des Ecrivains et des Artistes” el próximo domingo 8 de febrero de 2015. Adelantándonos a la primavera.

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Cuando Roma se regala el arte de Bizancio

Santa Maria Maggiore no necesita presentación. Es uno de los edificios que gozan del acuerdo de extraterritorialidad del Vaticano y que por tanto se encuentran bajo su soberanía gracias a los Pactos de Letrán de 1929. Los mosaicos de la nave principal (36 en total) representan escenas del Antiguo Testamento y fueron realizados en el siglo V dC. Son, junto a los de la Santa Prudenziana, de los más antiguos e importantes de Roma.

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La pequeña y misteriosa iglesia de Santa Prudenziana posee un mosaico de fines del siglo IV dC o principios del siguiente considerado uno de los más antiguos de Roma. Ahí se los dejo:

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La iglesia de Santa Prassede con su ábside cubierto por un mosaico bizantino y la célebre capilla de San Zenón, una de las maravillas de Roma, con sus mosaicos carolingios:

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Roma – de paseo por el Trastevere

Hay que dejarse llevar por el instinto y recorrer las callejuelas del Trastevere, ese barrio bohemio de Roma (bohemio de verdad, no como el ”faux bohème” parisino de Montmartre y compañía). Penetrar en San Benedetto in Piscinula, la basílica más pequeña de la Ciudad Eterna; visitar la Basílica de Santa Cecilia (y su célebre fresco del Juicio Final, realizado a finales del siglo XIII por Pietro Cavallini); llegarse hasta San Francesco a Ripa donde está la tumba de De Chirico junto a tres lienzos del artista metafísico, además de una de las últimas obras del Bernini: su monumento funerario a Luisa Albertoni, concebido entre 1671-1674… Les dejo algunas pistas, que cada cual encuentre las propias …

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En San Francesco a Ripa, además de encontrarse una de las últimas obras de Bernini se halla la tumba de De Chirico y tres obras del pintor metafísico, entre ellas, su autorretrato.

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Santa María in Trastevere y sus maravillosos frescos de inspiración bizantina concebidos en el siglo XII:

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Roma, una orgía de esculturas

Roma es una orgía de cuerpos esculpidos, de tallas en mármol, de moldeados en bronce. Una danza infinita, deliciosa, de la que solo podría empalagarse el que tenga el alma gris y la pequeñez por hito. Roma nos obliga a respirar muy hondo en cada esquina. No sé cómo he hecho para no vivirla de otro modo.

El Cristo de Miguel angel en la iglesia Santa Maria Sopra Minerva no tiene perdón de Dios. Y que conste que el taparrabo se le puso a posteriori, en el mejor estilo de la alta costura italiana del XVI (como se esperaría siempre de un buen riomano) para tapar mínimamente lo que el genio había dejado al descubierto. Las maravillas de nuestra civilización occidental.

El Cristo de Miguel angel en la iglesia Santa Maria Sopra Minerva no tiene perdón de Dios. Y que conste que el taparrabo se le puso a posteriori, en el mejor estilo de la alta costura italiana del XVI (como se esperaría siempre de un buen riomano) para tapar mínimamente lo que el genio había dejado al descubierto. Las maravillas de nuestra civilización occidental.

Otra vez el talento del Bernini, esta vez en El elefantino que sostiene el obelisco de la Piazza Minerva, obra de 1667.

Otra vez el talento del Bernini, esta vez en El elefantino que sostiene el obelisco de la Piazza Minerva, obra de 1667.

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Esta Santa Teresa de Bernini se encuentra en la iglesia Santa Maria della Vittoria.

 

Solo Miguel Angel sabe la guerra que le dio el papa Julio II con su monumento funerario. Al final solo le hizo el Moisés.  En San Pietro in Vincoli.

Solo Miguel Angel sabe la guerra que le dio el papa Julio II con su monumento funerario. Al final solo le hizo el Moisés. En San Pietro in Vincoli.

El Garibaldi de Gallori, esculpido en 1905 vigila desde lo alto de los jardines del Gianicolo ... a los romanos que vienen de noche a ligar al parque.

El Garibaldi de Gallori, esculpido en 1905 vigila desde lo alto de los jardines del Gianicolo … a los romanos que vienen de noche a ligar al parque.

Una leona fenicia del siglo IV adC

Una leona fenicia del siglo IV adC

Bernini en San Francesco a Ripa di Trastevere esculpe La Afortunada Luisa Albertoni, una de sus últimas obras.

Bernini en San Francesco a Ripa di Trastevere esculpe La Afortunada Luisa Albertoni, una de sus últimas obras.

Relieves del altar de Augusto, el famoso Ara Pacis que tan feo envoltorio de cristal le ha puesto uno de esos arquitectos contemporáneos de dudoso gusto.

Relieves del altar de Augusto, el famoso Ara Pacis que tan feo envoltorio de cristal le ha puesto uno de esos arquitectos contemporáneos de dudoso gusto.

Marte y Venera, una escultura ostiense del siglo II dC

Marte y Venera, una escultura ostiense del siglo II dC

Il ponte Vittorio Emanuele II e San Pietro in nebola

Il ponte Vittorio Emanuele II e San Pietre in nebola

Il tritone de Bernini

Il tritone de Bernini

Desde los jardines de la Villa Celimontana

Desde los jardines de la Villa Celimontana

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