Tres poemas de “Lumbres veladas del Sur” en francés

Tres poemas de mi libro Lumbres veladas del Sur (Valencia, 2008) acaban de ser publicados en edición bilingüe francés/español por esta fabulosa revista literaria anual: Apulée, N° 2, a cargo de la editorial parisina Zulma y dirigida por Hubert Haddad. Excelente y voluminosa revista con un índice enjundioso en la que participan unos 80 escritores. En épocas en que las revistas penan por sobrevivir el primer número de Apulée, tan voluminoso como este, se agotó en pocos meses.

Sumario de autores / revista Apulée

z1

z3

z4

dsc02862

Lanzamiento de la revista en la sede de su editorial en París

Publicado en literatura

Joaquín Albarrán, de Sagua la Grande a París / El Nuevo Herald

Hoy escribo sobre otro de los personajes cubanos que marcaron el París del siglo XIX: el Dr Joaquín Albarrán, considerado padre de la urología francesa moderna, de quien el pabellón de esta disciplina médica en el Hospital Cochin de París lleva su nombre.

Pulsar: Joaquín Albarrán / París / Sagua la Grande, Cuba / El Nuevo Herald

Joaquín Albarrán, padre de la urología francesa moderna

El Nuevo Herald / 19 de febrero de 2017 / William Navarrete*

Había estudiado Medicina en Madrid y con apenas 19 años se había doctorado en esta disciplina. El joven Joaquín Albarrán, recién graduado, viajaba en tren a París cuando uno de los vagones se descarriló creándose una situación confusa y compleja ya que varios de los pasajeros se habían accidentado. Alguien entró en el vagón en que se hallaba y, dando voces, preguntó si había allí algún médico. Timorato e inseguro el joven no se atrevió a dar el paso al frente. Le faltaba práctica y también confianza en sí mismo. Ese incidente determinó que, una vez en París, retomara toda la carrera de Medicina desde cero y volviese a graduarse exitosamente en la capital de Francia.

Una infancia cubana

Nació en 1860 en el seno de una familia acomodada de Sagua la Grande, antiguo departamento de Las Villas, en la época en que Cuba era todavía colonia española. Allí permaneció hasta 1872 cuando, con nueve años de edad, quedó huérfano. Sus padres, el gaditano Pedro Albarrán de la Calle y la criolla matancera Micaela Domínguez Lima, lo dejaron al cuidado de su padrino, un cirujano español que lo inscribió en el colegio de los jesuitas de La Habana.

Joaquín Albarrán Domínguez fue enviado a Barcelona, a los doce años de edad, y en la Ciudad Condal se diplomó de bachiller, en 1877. En esa época se involucró en la lucha por la independencia de la Isla y recaudó fondos con ese fin mediante la logia masónica a la que pertenecía. Más tarde se doctoró en Medicina, con sólo 19 años, en Madrid antes de instalarse definitivamente en París, ciudad en la que desarrolló toda su carrera profesional desde 1879 y prácticamente el resto de su vida.

Primeros pasos en la urología

Otra anécdota, esta vez de sus años de aprendizaje en París, hablan de la estatura profesional de Albarrán. Estando de guardia en los servicios clínicos del hospital en donde hacía sus práctica se presenta el caso de un niño con difteria al que se le aplicó una traqueotomía. Resultó que el tubo utilizado para esta prueba se había obstruido y como única solución posible no dudó en aspirar con su propia boca el tubo. De este modo contrajo, poco después, una fuerte difteria y con ayuda de un espejo se realizó una autotraqueotomía, gracias a lo cual pudo también salvar su propia vida.

Convertido ya en histólogo bajo el manto protector del profesor Brissaud fue el eminente Louis Pasteur quien influyó en que se estableciera definitivamente en Francia, donde no tardó en convertirse en interno ayudante de eminentes galenos como el pediatra Jacques-Joseph Grancher, esposo de la ilustre cubana Rosa Abreu, y el cirujano Ulysse Trélat, pero sobre todo, en donde aprendió con Félix Guyon, inventor del citoscopio, los secretos de la urología, especialidad en la que no tardó en sobresalir.

En 1892 lo nombran profesor agregado del hospital Necker de París, del cual Guyon era el director de la clínica de enfermedades de las vías urinarias hasta que en 1906, al retirarse, el propio Albarrán lo sucede para convertirse en el profesor titular más joven de la Facultad de Medicina de la capital francesa. Pero antes de que esto ocurriera Albarrán ya había escrito obras que son consideradas todavía como referencias de la literatura médica y cuyos títulos  en español serían El riñón de los urinarios (su tesis premiada de 1889), Los tumores de la vejiga (1892),  Los tumores del riñón (1903) y Exploración de las funciones renales (1905), donde expuso su método innovador para el examen de las facultades renales en los pacientes. En total, unas 300 obras y artículos especializados en el tema.

En la última década del siglo XIX trabajó en los hospitales parisinos más importantes, entre los que se hallaban el mencionado Necker, el Cochin, La Salpetrière y el Hôtel Dieu.

Aportes imprescindibles

Entre sus grandes invenciones se halla la famosa uña de Albarrán, complemento de los citoscopios que permitirá el cateterismo individual de los uréteres mediante una sonda de su invención para recoger la orina de ambos lados. Así mismo ofreció al diagnóstico de la litiasis renal las técnicas de la radiología e introdujo la cirugía de la próstata en Francia. Por otra parte, demostró la incidencia de la bacteria piógena, llamada luego bacterium colli, en las infecciones urinarias.

Por sus muchos aportes lo recompensaron varias veces con los premios Godard, Barbier y en tres ocasiones el Tremblay de la Academia de Medicina, a la vez que llegó a presidir el Congreso de Urología de 1912, en París.

Determinadas pruebas relacionadas con los tratamientos preventivos de problemas renales llevan su nombre. La llamada ‘‘prueba o test de Albarrán’’, uno de ellos, se utiliza desde entonces para detectar el nivel de pérdida de tejido renal mediante el volumen y la concentración de la orina evacuada. A la resección de la pelvis en dilatación se le conoce también como ‘‘operación de Albarrán’’, y a la presencia de hemorragia uretral como indicio de un cáncer pélvico renal ‘‘el signo de Albarrán’’. El organismo humano adoptó también su ilustre apellido al bautizar con su nombre a las glándulas submucosas de la próstata.

Presencia en Cuba y en Francia

Falleció con apenas 51 años, víctima de la tuberculisis, el 17 de enero de 1912, en su villa Les Goelands, en el poblado marítimo de Arcachon, cerca de Burdeos, en las landas francesas aunque fue enterrado en París. La enfermedad la contrajo accidentalmente mientras atendía la nefrectomía de un paciente del hospital Necker. Justo en ese año había recibido la noticia de que se hallaba entre los candidatos al Nobel de Medicina.

A Cuba fue dos veces: en 1885, cuando fue homenajeado en Sagua la Grande en el Casino Español de la villa y en 1890 tras ser declarado Hijo Predilecto de su ciudad natal. Allí, a un costado de la iglesia parroquial, se le erigió una estatua, obra de José Vilalta Saavedra (escultor del Martí del parque Central de La Habana), para rendir tributo al insigne científico. En 2012, un siglo después de su muerte, una ceremonia en presencia de uno de sus nietos franceses, tuvo lugar en la llamada ‘‘Villa del Undoso’’.

En La Habana el hospital clínico quirúrgico de la calzada de Puentes Grandes y la calle 26, con la vista hacia el llamado ‘’Bidet de Paulina’’ o fuente luminosa de la Ciudad Deportiva lleva su nombre.

En París, el pabellón de urología del hospital Cochin, uno de los establecimientos médicos más prestigiosos de Francia, también fue bautizado con su nombre y su busto precede la fachada. Sin olvidar que en la sureña ciudad de Perpiñán la calle del Doctor Albarrán lo recuerda también.

Al doctor Albarrán le sucedieron cuatro hijos: Georgette (fallecida en Villefranche-sur-Mer) y Pierre, famoso campeón mundial de bridge, teórico de este juego y campeón de tennis en las Olimpiadas de 1920, ambos fruto de su matrimonio con Pauline Ferri; así como Raymond y Suzanne Albarrán Sanjurjo, de un segundo matrimonio con la cubana Carmen Sanjurjo Ramírez de Arellano.

*Escritor cubano residente en París

albarran-1

Publicado en historia

Gao Bo / Maison de la Photographie Européenne / Paris

Avec Gao Bo, dans le vernissage aujourd’hui de l’expo de ce grand photographe chinois. Un travail vraiment passionnant. Expo à la Maison de la Photographie Européenne. Un privilège de l’avoir rencontré.

gao-bo-6

© photo William Navarrete

Publicado en actualidad, Uncategorized

Desde Montevideo / Uruguay (arquitectura)

Un paseo por la arquitectura fabulosa de Montevideo, capital de Uruguay. Y un abrazo desde estas australes y veraniegas latitudes:

a21

a23

Teatro Solís / ® photo William Navarrete

Y los mayores bailan tangos y milongas en la calle:

Publicado en arquitectura, Uncategorized

Atardeceres en Colonia del Sacramento (Uruguay)

Hermosos atardeceres en el puerto y desde el faro de la ciudad de Colonia del Sacramento, la joya colonial del Uruguay. Un portento de luz. El sol poniéndose sobre Buenos Aires, del otro lado de la desembocadura.

Publicado en naturaleza, pueblos

Colonia del Sacramento – Uruguay (1er día)

Colonia del Sacramento, ciudad declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad. Aqui estaré tres días. Les dejo ver algo de esta joya a orillas del Río de la Plata. Pero mejor es vivirla y recorrerla en diferentes momentos de la jornada para apreciar el esplendor de su arquitectura y la belleza de su luz. Ciudad fundada por los portugueses, cuando Uruguay no existía. Salvada gracias a que con el tiempo se olvidaron de ella en favor de Montevideo y de Buenos Aires.

c20

® photo William Navarrete

Publicado en pueblos

Paysandú – República Oriental del Uruguay

Una ciudad detenida en el tiempo. De pronto siento que viajo a los años 1950. Objetos familiares que vi durante mi infancia en Cuba. Un modo de vida que se ha perdido en casi todo el mundo. Voy a declarar a Paysandú “la ciudad de la gente más amable y cariñosa”. Realmente tanto que hasta nos abrieron puertas de casas para que las visitáramos. Prácticamente desconocida por los turistas, y tanto mejor.

p1

Basílica de Paysandú

p2

® Photo William Navarrete

p14

p16

El dulce tipico de Paysandu. Una delicia que probé en la casa que lo invento

Publicado en pueblos

Colón, provincia de Entre Ríos

Colón es una apacible estación balnearia fluvial. Verano soleado, cálido. Baños en el río Uruguay, paseos en bote por la islas, animación nocturna en las plazas de este hermoso pueblo en donde se asentaron muchos suizos del canto  Valais y varias familias de Saboya, a principios del siglo XX. Por ello los quesos recuerdan los tommes de Savoie y los chalets muchos de los que existen en los Alpes. Fabulosa estancia en este encantador pueblo:

a6

Río Uruguay / ® photo William Navarrete

a11

Costanera de Colón / ® photo William Navarrete

a13

Río Uruguay / ® photo William Navarrete

Publicado en pueblos

Concordia, provincia de Entre Ríos

Concordia es la capital del gaucho judío. Una ciudad apacible, a orillas del río Uruguay, con algunos edificios que revelan el esplendor de otros tiempos. Sigue siendo un importante centro agrario, especializado en cítricos. Una etapa agradable camino del Sur.

c1

Plaza San Martín, Concordia / ® photo William Navarrete

c9

Plaza San Martín, Concordia / ® photo William Navarrete

Publicado en pueblos

Posadas, capital de la provincia de Misiones

Posadas es una ciudad apacible. Casi un pueblo. Los costaneros (como se llaman los que viven en las orillas del Paraná) son muy amables. La vida discurre entre parques y paseos por el centro. Una etapa imprescindible de descanso después de las misiones.

p2

p1

p3

p4

p5

Publicado en pueblos