Día 8 de confinamiento: cebándome, medias tintas creativas…

Durante uno de mis tantos viajes por el Piemonte, en la zona arrocera de la llanura del Po, compré un arroz negro Venere que, en realidad, en tiempos normales, por pereza y por el tiempo de cocción que lleva hacerlo, nunca le había hecho caso. Pues bien, dada la situación actual, en que lo mejor es agotar las variantes y sacar provecho de todo lo que antes despreciábamos, nos lanzamos en la elaboración de un delicioso plato de risso nero fondante con cebollinos y perejil, crema de parmesano y acompañado con unos deliciosos escalopes de ternera bien finos como solo los italianos saben hacerlo. Una delicia, amén de que el color del arroz se debe a la tinta de sepia con que fue procesado.

Lo mejor es que tenemos todo un programa alimentario para lo que sigue.

Por otra parte, seguimos con nuestro plan antiviral, que comenzamos desde hace varias semanas en París. Dos o tres veces al día una cucharadita de miel con una gotita de aceite esencial de ravintsara, que es, dicen, uno de los mayores antivirales naturales.

Del lado de la creación en tiempos de aburrimiento he de decir que la productividad no es la esperada. De hecho, muchos colegas escritores se encuentran en las mismas: es como si el cataclismo actual, más el venidero, nos haya paralizado. Así las cosas, lo único que logré escribir fue un texto para un proyecto colectivo que me pidieron en español, y preparo el segundo número de 2020 de El Correo de la UNESCO, algo que, por suerte, me ocupa bastante.

riso

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