El MIMO (Miami Modernist) en Biscayne Boulevard

MIMO es el acrónimo de Miami Modernism que no es más que un estilo derivado de las enseñanzas de la Bauhaus traducidas en la arquitectura racionalista de los años 1950. De ese estilo todavía perduran muchos ejemplos en Miami. No sabemos por cuanto tiempo.

Uno de los sitios de predilección para aplicarlo fue el Biscayne Boulevard, en particular entre las calles 50 y 79. Hay que decir que la manera en que se construyó en el Miami de entonces apuntaba a una arquitectura estilizada, desprovista de alardes decorativos, sutilmente etérea, luminosa y de buen gusto.

Desgraciadamente los promotores y constructores, cuando de hacer dinero se trata, no tienen piedad con nada. Son tan hábiles y tienen tanta sed de dinero que poco les importa la historia, la belleza, el arte. Me pregunto para qué una sola persona quiere o necesita  tanto dinero. Me imagino que debe ser como una droga o enfermedad. A veces atesoran tanto solo para competir con algún rival y, en otros casos, para compensar algún tipo de carencia. He visto a lo largo de los últimos 30 años cómo destruyen en Miami los edificios más bellos de la década de los 50 para construir unos bloques espantosos (propios del gusto de las mafias de nuevos ricos rusos), sin importarles otra cosa que llenarse los bolsillos. Ojalá para restaurar edificios que ya son históricos fueran tan hábiles como para burlar, como lo hacen, las leyes que protegen el Patrimonio. Y cuando les dices que han destruido un edificio que tenía historia y belleza te responden que estaba en mal estado y que no se puede vivir con el pasado. Lo que sí nunca responden es cuánto dinero les aportó, personalmente, la operación.

Luego la gente se queja de que la historia del país (al menos la historia que se lee a través de las piedras) no cubre más de 100 años. Pero, claro, el problema es que no piensan en que un día esa arquitectura será (si no es ya) Historia y que es vital conservarla porque es ésa y no otra la verdadera Historia de las ciudades. A los edificios hay que dejarlos madurar, envejecer y casi olvidarse de ellos para, en unas décadas, poder incorporarlos a los catálogos de maravillas concebidas por nuestros antepasados.

Así las cosas, y a sabiendas de que del MIMO quedan cada vez menos ejemplos, pasé una mañana por el Biscayne Boulevard y fotografié algunos de los ejemplos que en enero de 2020 aún quedan en pie. Le toca a la gente de Miami tratar de evitar que les derrumben ese pedazo maravillo de historia de la ciudad, que coincide con la época en que la gente llegaba del Norte, huyendo del frío, y se hospedaba en los moteles, antes lujosos y siempre confortables y prácticos, del Biscayne, cuando no deseaban hospedarse en la playa.

mimo 29

Little River en Biscayne Boulevar y la 77

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