Esos viejos comercios de Madrid …

Dense prisa que van quedando pocos. Y los que desaparecen son substituidos por cadenas mierderas de hamburgueseras y otras porquerías. Este es el Madrid de los sabores de antaño. Una maravilla.

En la calle Calatrava, la Casa Gerardo, una vieja bodega familiar, conserva las barricas de barro. Nada como acodarse en el mostrador y pedir unos boquerones con una copa de tinto:

La Mantequería Bermejo y Hno. ha sobrevivido desde 1924 por puro milagro en una esquina de la Plaza Santa Cruz, camino de la Plaza Mayor. Esta vieja bodega enteramente dedicada a los dulces y confitería es probablemente una de las auténticas del viejo Madrid. E imposible pasar por allí sin comprar algo:

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Donde hubo una antigua lechería al menos obligaron a los nuevos dueños del local a conservar la fachada. Calle Calatrava. Madrid.

La Farmacia de la Reina Madre en la Calle Mayor está desde 1914 en los bajos de este edificio modernista. Dicen que su origen se remonta a Isabel de Farnesio, allá por 1598:

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El salón de té El Riojano sigue siendo una referencia, sobre todo porque en tazas de porcelano se toma un té exquisito y porque las torrijas (o torrejas) son de las mejores de Madrid.

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Estirpe, la joyería a apenas unos metros de la Plaza Mayor y en los bajos de la viejísima Posada del Peine, anuncia su cierre. Sabrá Dios qué cadena mierdera tiene los dientes afilados para instalarse en este mítico lugar.

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Esta hermosa relojería de la calle de la Sal desde fines del siglo XIX presta leales servicios a quienes se acercan a la Plaza Mayor por la calle de la Sal.

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Casa Yustas, en una de las esquinas de la Plaza Mayor, ha sobrevivido desde 1858 a todos los cambios de gustos de cada época. No sabemos si podrá sobrevivir al mal gusto absoluto de la nuestra.

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La Casa Ciriaco en esa misma esquina de la Calle Mayor desde 1905. Una institución del buen yantar en el corazón del Madrid de los Austrias.

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