La ex catedral de Saint-Véran, en Cavaillon

Estamos en Provenza, hemos cruzado el Ródano a la altura de Tarascón, y pernoctamos en Cavaillon. El pueblo es conocido en toda Europa por sus famosos melones (o sea, por la variedad conocida en otras partes como cantaloup o charantais, que llegó a Italia, procedente de Armenia, y de Italia pasó a Francia hace siglos ya. Ese melón de Cavaillon es una fruta de estación que alcanza su plena madurez en verano (julio y agosto), y mientras más sol le da, más se hincha de dulzor y de aromas. Es ideal comerlo frío, acompañando lascas de jamón  curado (estilo ibérico, serrano, Parma o Bayona) y echarle un chorrito de vino de Oporto. Total, que el propio Alexandre Dumas, donó en 1864 la totalidad de sus obras a la biblioteca municipal de Cavaillon a condición de que casa año le hicieran a llegar a París doce melones de este pueblo. Una renta en melones que el Consejo Municipal firmó como decreto y cumplió hasta la muerte del célebre escritor.

Pero en Cavaillon, amén de su pasado romano, sel cual hablaré en otro post, atesora una ex Catedral poco visitada y conocida: la de Saint Véran. En ella y para ella se fabricó el primer órgano del mundo (aún conservado en el lado izquierdo del coro), en 1593, por un tal Pierre Marchand. También puede verse el cenotafio (absolutamente impresionante) de Jean-Baptiste de Sade de Mazan, eveque de Cavaillon y ancestro del sulfuroso marqués de Sade. Pero lo más impresionante, es el pequeño claustro, misterioso y secreto, íntimo y cuyo jardín parece casi abandonado cuando en realidad se ha dejado que crezcan libremente en él plantas y flores.

Nota: Al pulsar (click) en cada foto se agranda.

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.