Sobre libro de cuentos de Juan Cueto – escribo en El Nuevo Herald

Ausente durante 20 días por mi cumpleaños en Cerdeña no he actualizado el blog.

Aprovecho para invitarlos a leer este fabuloso libro de cuentos del escritor Juan Cueto-Roig, publicado por la editorial Silueta en fecha muy reciente. Excelentes y deliciosos cuentos que resumo en este artículo que escribí para El Nuevo Herald la semana pasada:

Juan Cueto-Roig entrega su primera antología de cuentos / El Nuevo Herald / William Navarrete

Como a veces los enlaces desaparecen de los periódicos, copio el artículo después de la foto.

cueto, foto

Juan Cueto-Roig entrega su primera antología de cuentos

*William Navarrete/El Nuevo Herald/ 20 de septiembre de 2018 (edición impresa)

Las confesiones de María Tibisí y otros cuentos (Ed. Silueta, Miami, 2018) es el título del primer libro de cuentos de Juan Cueto-Roig, escritor cubano exiliado en Miami, quien hasta la fecha había incursionado en otros géneros (poesía, ensayo, relato, crónicas), además de la traducción de poemas de autores de renombre.

Una de las características de la escritura de Cueto es la concisión utilizada como recurso estilístico. De los 44 cuentos compilados pocos alcanzan más de tres pliegos, algunos, como ‘‘Capitoné’’ (un galicismo del castellano que ignoraba) apenas ocho palabras: ‘‘Palpando el capitoné comprendió que lo habían sepultado’’. Un lujo en su brevedad porque el lector sabe que el cuento tiene que seguir forzosamente más allá de su fin, y porque intriga la tercera persona, testigo de la macabra escena. ¿Quién no ha temido que lo entierren viven?

Los cuentos de Cueto no aburren y a pesar de ser escuetos vienen dotados de sabiduría popular, de situaciones graciosas o grotescas, de guiños a épocas pasadas, a historias ocurridas en Cuba o en Miami, de anécdotas escuchadas o vividas. De todos, los de más humor negro son ‘‘Playa’’ (también entre los más cortos), ‘‘El seminarista’’ y ‘‘El vecino’’, que a su vez es una lección magistral de eso que se suele llamar ‘‘idiosincrasia’’; y el más ocurrente, el que da título al libro porque da pie a la novela que Juan Cueto debería escribir un día, por cuanto sus primeras páginas ya fueron escritas por la propia María Tibisí, cuando se había retirado de su oficio de prostituta respetada. También ‘‘Las violeteras’’ cuenta la historia de Concha la remediana, antigua matrona de prostíbulo que debe adaptarse a los cambios que el nuevo régimen impone en la vida cubana revolucionaria. ‘‘Los nichos vacíos’’, por su parte, fue finalista de un certamen literario convocado por la editorial sevillana Jirones de Azul, en 2007.

‘‘El abrigo gris’’, otro de los cuentos, es también una obra maestra que aborda una de las obsesiones del autor: la vejez. Tema que aparece también en ‘‘Feliz cumpleaños’’ en que por decreto nadie envejece ya en el mundo porque nadie puede vivir más allá de una edad establecida por la ley. El más largo de todos, ‘‘Dos pájaros de un tiro’’, es el más complejo pues se trata de un monólogo dentro de un cuento, y de una representación teatral a la vez. Su final nos deja perplejos.

Como el autor advierte en una breve nota algunos cuentos son inéditos, otros ya fueron publicados pero las revistas o libros en que aparecen ya se han agotado. Como bien indica Daniel Fernández en la contraportada del libro, el autor ‘‘ha alcanzado la madurez y la seguridad que le permite no sólo jugar con el lenguaje, sino con las formas’’. Al final de la obra un anexo añade algunos comentarios realizados por otros escritores cubanos (Luis de la Paz, Rodolfo Martínez Sotomayor, Olga Connor, Félix Luis Viera, Manuel C. Díaz, José A. Albertini, entre otros) acerca de la cuentística de Juan Cueto.

Los cuentos de Juan Cueto invitan a pasar un buen momento de reflexión. Incluso los más divertidos tienen una moraleja que nos deja pensando más allá del fin de la lectura. Un excelente signo para afirmar que hay calidad y talento en abundancia en esta nueva entrega.

*Escritor cubano residente en París

wnavarre75@wanadoo.fr

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