Abadía de Sénanque – Provenza – Francia

De viaje por el sur de Francia que aquí llamamos “Midi”. Ha sido un largo viajo de mucho rodar por el Hérault (en el Languedoc), les Cévennes y, por último, por las regiones de Vaucluse y del Lubéron (ambas de Provenza).

Al final del viaje (que contaré a la inversa del recorrido) visité la famosa abadía cisterciense Notre-Dame-de-Sénanque, donde vive desde 1988 una pequeña comunidad de monjes dominicos enviados por la Abadía de Lérins.

Notre-Dame-de-Sénanque se fundó en 1148 y fue consagrada en 1178 por el obispo de Cavaillon. Es completamente románica y la rodean campos de lavanda (la especialidad de la región y uno de los dividendos que obtienen los monjes con su trabajo diario).

Como todos los monumentos religiosos de Europa la abadía fue pasto de las guerras. la primera vez durante las guerras de religión que sacudieron Francia en el XVI, luego durante la Revolución Francesa y, por último, a consecuencia de la legislación sobre congregaciones religiosas de 1903, después de la separación de la Iglesia y el Estado.

La vida religiosa se retomó entre 1926 y 1969, y después de un breve periodo en que la abadía se convierte en un centro cultural, vuelve a estar en manos de los monjes a partir de 1998.

Se admiten retiros espirituales (en los que hay que trabajar con los monjes y seguir sus horarios). Por ejemplo, el domingo y de martes a sábado el primer rezo es el de Vigilias (domingo a las 4.15 am y los restantes a las 4.30 am). Esto para que los que pretendan hospedarse en retiro espiritual no crean que estarán de vacaciones disfrutando del buen dormir y de la gran vida. Luego, a rezar por Laudes, en la Misa, en Nona, en Vísperas y en Completas. Y el domingo incluir la Sexta que es a las 12.15. Así y todo, si de veras quiere venir en retiro, puede escribir al hermano hospedero: Frère hôtelier – Abbaye Notre Dame de Sénanque. 84220. Gordes. Francia. Sepa también que aquí no funciona internet, ni tampoco ninguna red telefónica. Retiro total, y trabajo en los campos para más placer. Y comerá lo que los monjes le den porque tampoco hay tienda ni nada a proximidad.

Las visitas son libres entre 9 y 11 de la mañana, y luego sólo se puede visitar acompañado por un guía. Tuve el privilegio de visitarla cuando todavía no había nadie, de modo que pude fotografiarla a mis anchas sin tener que esperar que la gente se apartara o eclipsara. De todas formas, cualquiera que la visite en verano debe saber que hay hordas que llegan en autobuses (sobre todo de chinos) que muchas veces ni siquiera visitan la abadía, sino que van directo a una tienda en donde se venden especialidades de casi todas las abadías de Francia (incluidas las que se elaboran a base de lavanda en Sénanque). Se toman tres o cuatro fotos delante del muro que separa el campo de lavandas del camino. Un verdadero estorbo.

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El antiguo dormitorio de los monjes es la única pieza que no se utiliza hoy día, pues duermen en otro sitio (celdas individuales).

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El claustro es realmente una maravilla del románico, con toda la austeridad que exige el císter, y la claridad y calidad de la piedra y el trazado también:

En esta Sala Capitular los monjes rezan seis veces al día frente a ese Demonio en piedra, escultura del románico. Al parecer es el sitio de mejor acústica.

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