Iglesias, conventos y claustros de Bogotá, Colombia

© William Navarrete

El patrimonio religioso de Bogotá es más importante de lo que parece. Aunque modestas con respecto a las de Lima, Quito o Ciudad de México, las iglesias de Bogotá tienen gran interés artístico. Un viaje a la capital colombiana implica visitarlas para admirar el mobiliario, las obras de arte y, sobre todo, la riqueza de sus techos de artesonado que recuerdan la influencia del mudéjar en la Península.

La iglesia de la Veracruz: Una de las primeras iglesias construidas por los conquistadores. Data de 1546, pero tuvo que ser parcialmente reconstruida después del terremoto de 1827. En su interior se encuentra el célebre Cristo de los Agonizantes, una de las imágenes más veneradas por los bogotanos. Su visita puede combinarse con la Iglesia de la Orden Tercera (la siguiente) y el Museo del Oro pues los tres monumentos se hallan a proximidad del Parque Santander.

La iglesia de la Orden Tercera: De finales del siglo XVIII se caracteriza por la riqueza de su mobiliario que incluye altares y retablos de maderas oscuras talladas de gran profusión ornamental. No permiten hacer fotos, pero yo las hice.

La iglesia de San Francisco: Data del siglo XVI pero tuvo que ser reconstruida después del terremoto de 1775. Atesora importantes lienzos de Francisco de Zurbarán y Gregorio Vásquez de Arce, entre otros. El artesonado mudéjar y la riqueza de su mobiliario merecen la visita.

La Basílica de Lourdes: Se halla fuera del centro, en el barrio de Chapinero y es la iglesia principal de éste. Data de fines del XIX y se trata de un edificio neogótico con dejes del mudéjar en su interior. Precedida de un vasto parque resulta muy agradable sentarse allí a contemplar la vida cotidiana de los habitantes, y el incesante ir y venir de los parroquianos.

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La iglesia de Santa Clara: Es la parroquia del Convento Real de Santa Clara, y ha sido convertida hoy en museo. Data del siglo XVII con techo abovedado y tachonado de motivos florales tallados en madera. Abundan en su interior las tallas policromas de los siglos XVII y XVIII y los lienzos de pintura religiosa colonial. Algunos elementos de mise en scène de la vida conventual que llevaban las clarisas de clausura completan la visita.

La iglesia de San Agustín: Mi preferida de todas las iglesias que visité en Bogotá por sus exquisitas tallas y frescos. Data de 1575. El púlpito y la decoración de las pechinas de las bóvedas son una auténtica maravilla.

El claustro de San Agustín: De finales del siglo XVIII el edificio acoge hoy día el Portal de Museos. No dispone de iglesia (excepto la de San Agustín que no se encuentra en ese mismo recinto). Los nostálgicos de la pâtisserie française pueden encontrar un remedo en un café que se ha instalado en el vestíbulo del edificio.

Iglesia de San Diego: La iglesia data del siglo XVI y a pesar de su valor se encuentra en una zona en donde se han construido altas torres que le restan visibilidad y que contrastan con su arquitectura que recuerda las ermitas y parroquias de los pueblos andaluces.

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Ermita San Miguel del Príncipe: Aunque no lo parezca data de 1969 y se construyó a imagen de la antigua Ermita del Humilladero que se hallaba en este sitio clave de la historia bogotana por creerse que fue allí, en el lieu-dit Chorro de Quevedo, que quedó fundada Santa Fe de Bogotá.

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Nuestra Señora de Egipto: De finales del XIX es la parroquia principal de este barrio situado entre las faldas del Cerro de la Guadalupe y el barrio de La Candelaria. Es aquí donde transcurren las festividades más notables de la Epifanía y sus festejos relacionados con los Reyes Magos.

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La iglesia de Nuestra Señora de las Aguas: Data de 1644 y en general permanece cerrada, de modo que no pude visitarla. Sólo la capilla lateral (que data de 1901) permanece abierta. 

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