Caudiel, de fiestas taurinas

© William Navarrete

Casi de casualidad llegamos a Caudiel. Veníamos de Montanejos camino de Teruel y era hora de almorzar. Quedamos atrapados por una barrera que impedía que el auto atravesara el pueblo. Era la típica barrera que delimita y traza el recorrido de los toros. Como el estómago reclamaba ya la segunda comida del día decidimos estacionar y buscar en el pueblo algún sitio donde comer, y así esperar que la ruta volviera a quedar abierta a la circulación. Así fue como llegamos al bar-asador Casa Inma, al que entramos por el fondo que es la parte que da para la carretera que atraviesa al pueblo. Cual no fue nuestra sorpresa al comprobar que la fachada, la que daba para la Plaza Mayor, estaba cubierta por los típicos barrotes de protección que se ponen cuando hay embolado u otra actividad relacionada con toros y vaquillas. En efecto, era el momento (uno de los tantos durante los diez días que duran los festejos) en que soltaban a la vaquilla en la Plaza, convertida en arena (pues la cubren de tierra para estos efectos) y la gente corría de un lado para otro esquivando sus afilados cuernos. El jolgorio estaba en su apogeo y recuerdo haber comido en el bar de Inma las mejores berenjenas rellenas de mi vida y una espectacular tarta de peras, casera y acabada de salir del horno.

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