Sobre Alba de Céspedes / hoy en El Nuevo Herald

Hoy escribo en El Nuevo Herald sobre Alba de Céspedes, escritora italiana, de padre cubano, nieta de Carlos Manuel de Céspedes (el Padre de la Patria), feminista, burguesa y medio comunista, quien falleciera en París, ciudad donde vivió buena parte de su vida. Aquí les dejo el enlace:

Alba de Céspedes / William Navarrete / El Nuevo Herald

alba de céspedes

Alba de Céspedes, una italocubana en París

William Navarrete / El Nuevo Herald

En Cuba no es muy conocida. Sus novelas han sido traducidas a más de veinte lenguas y visitó en varias ocasiones el país, antes y después de 1959. Alba de Céspedes, hija y nieta de dos presidentes cubanos, pero a pesar de su estirpe de profundo arraigo en la historia de la isla caribeña su obra fue escrita esencialmente en italiano y algo en francés. Muchos le achacan una posición política de franca complacencia con respecto al régimen cubano (recibió medallas y órdenes por parte del gobierno revolucionario). Todo parece indicar que sus puntos de vista eran el resultado de su reacción contra la Italia del fascismo. Sabido es que luchó incansablemente por la igualdad de derechos de la mujer y que se opuso a las ideas conservadoras. Sin embargo, su estilo de vida y los sitios en que elegía residencia contrastaban en buena medida con la ideología que profesaba.

Una estirpe de profunda cubanía

Nació en Roma, en 1911, fruto del matrimonio entre Carlos Manuel de Céspedes Quesada y la italiana Laura Bertini. Su padre, diplomático durante el gobierno de José Miguel Gómez en Roma, llegaría a ser presidente provisional de Cuba por un breve periodo después de la revolución de 1933 contra Machado. De hecho, la primera larga estancia de Alba en Cuba estará relacionada con la muerte de su padre en 1939.

Era nieta por línea paterna de Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo, el llamado « Padre de la Patria », precursor de la independencia de la Isla tras el grito de La Demajagua, primer cubano en darle la libertad a sus esclavos y presidente de la República en Armas entre 1869 y 1873. Para más dato, abogado y hombre de letras.

Alba de Céspedes mantendrá la nacionalidad cubana hasta 1926 en que se casa, a los 15 años de edad, con el conde Giuseppe Antamoro, en un pueblo de las afueras de París. Su único hijo, el conde Franco Carlo Antamoro, nació en Francia dos años después.

En Cuba vivirá siempre su madre, quien enloquece después de la muerte del marido. Incapaz de aceptar el fin de Carlos Manuel, Laura vivirá el resto de su vida encerrada y fingiendo que creía atenderlo. Alba ha contado que se negaba incluso a recibir visitas en la parte de la vivienda en que permanecía, por voluntad propia, recluida. Los sirvientes le daban la comida por una ranura y se llegó incluso a pensar en internarla en un manicomio en Guanabacoa, pero se desistió al final por la decadencia del lugar. La hija prolonga entonces sus visitas, casi anuales, a La Habana, hasta la muerte de su madre en 1956.

Es durante ese periodo, exactamente en 1950, que recibirá la orden Carlos Manuel de Céspedes, otorgada por el Consejo Nacional de la República cubana. Y funda junto a Italo Calvino la Asociación de Amistad Italia-Cuba.

Con el triunfo de la revolución el gobierno le confisca la colonia familiar de caña y su cuenta bancaria en Cuba. Esto no será óbice para que declare públicamente su admiración por Fidel Castro, aceptando con frecuencia asistir a actos y homenajes, como el efectuado en la finca de La Demajagua, por el centenario del grito de independencia lanzado por su abuelo en 1868. Invitada frecuentemente por el propio Castro, participó en otros actos políticos y recibió la orden Félix Varela en 1989 por su labor de difusión de la cultura cubana. Con el cineasta Humberto Solás colaboró en el guión de la película El siglo de las luces, inspirada en la novela homónima de Alejo Carpentier.

Sin embargo, solo Cuaderno prohibido fue publicado en vida de la autora en Cuba. Después de su fallecimiento han visto la luz exclusivamente dos obras más. Su miopía política hizo que viviera predicando los valores que rechazaban su estilo de vida francamente burgués. Fue el perfecto ejemplo de una gauche caviar o radical chic como suele llamársele en Italia a los socialistas de salón.

Escritora prolífica y engagée

Sintió vocación literaria desde muy temprano, pues a los siete años escribió su primera poesía en italiano. A los 23 años colabora ya como periodista en el diario Il Giornale d’Italia y fue corresponsal de Il Messagero en España. Entre 1935 y 1936 saca a la luz sus primeros textos:  L’anima degli altri y Io, suo padre, noveleta y novela respectivamente, seguidas, dos años después, de Nessuno torna indietro en Mondadori, novela por la que obtiene el premio Viareggio de 1939 que le fue retirado por orden del propio Mussolini.

En esa época de su vida se incorpora a la Resistencia italiana contra el fascismo y anima, bajo el seudónimo de Clorinda, un programa de Radio Bari llamado Italia combatte, emitido desde Londres. En 1944, funda la revista antifascista Mercurio, consagración de un militancia por el que ya había sido detenida en 1935, acusada de oponerse públicamente a la guerra en el cuerno de África. En dicha revista publica trabajos de Moravia, Hemingway, Aleramo, y se mantiene hasta 1948 en que comienza a colaborar con el semanario Epoca y el diario La Stampa.

En poco tiempo se convierte en uno de las autoras consagradas de Mondadori y además de mantener una febril actividad periodística, publica con regularidad cuentos, novelas y ensayos. Entre las primeras, su famoso Quaderno proibito (Mondadori, 1952) marcó un hito en las letras italianas contemporáneas por su combate por la emancipación de la mujer y su posición anticonformista. Más tarde La bambolona (Modadori, 1968) obtuvo igual repercusión.

Su militancia en las filas de los que entonces se autotitulaban ‘’progresistas’’ no cesó durante los años de posguerra. Cuando ocurren los acontecimientos de mayo del 1968 en Francia publica un poemario que escribe directamente en francés: Chansons des filles de mai (Canciones de las muchachas de mayo) y, en 1977, la noveleta Journées d’août (Jornadas de agosto), sobre este mismo tema.

Su obra es muy diversa e incluye, además de una docena de novelas y noveletas, tres poemarios, una pieza de teatro, literatura infantil y una gran cantidad de ensayos y artículos periodísticos recientemente compilados.

Su última novela (inconclusa) Con grande amore es un intento de insertar su propia vida en la historia de Cuba desde la perspectiva familiar durante los siglos XIX y XX. Ha sido publicada parcialmente por Mondadori en 2011.

Una francófila incondicional

A París escapaba siempre desde su primer casamiento en las afueras de la capital francesa hasta que se instaló definitivamente en la Ciudad Luz en 1960.

Cada una de las publicaciones italianas de sus libros implicaba una traducción y edición inmediatamente en Francia. La prestigiosa Editions du Seuil se ocupó en parte de ello y un buen ejemplo fue la novela Prima et dopo, publicada por este sello en traducción de Juliette Bertrand como Avant et après (1958) poco después que en italiano. También escribió en la lengua de Molière algunos textos como la novela Sans autre lieu que la nuit (Sin otro lugar que la noche), en 1973, y el ya mencionado poemario dedicado a las muchachas de mayo de 1968.

Vivió primero en la calle Raynouard, frente a la casa de Balzac, en el aristocrático distrito 16. Luego, en 1981, se mudó al Quai de Bourbon, con vista al río Sena, en la muy exclusiva Isla Saint-Louis, probablemente uno de los sitios más caros de París. Allí permaneció hasta su muerte el 14 de noviembre de 1997.

Antes de morir donó su papelería y vasta biblioteca a Italia. Parte de ella se encuentra actualmente en los Archivi riuniti delle donne (Reunión de arhivos femeninos), en Milán. En Cuba, en el recóndito Bayamo, se inauguró en 2012 una sala con su nombre en el Museo dedicado a la memoria de su abuelo.

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