Saigón, una ciudad trepidante / Viet Nam

Saigón es una ciudad trepidante que se recupera a ritmo acelerado de las heridas de la Historia. Desde que el Estado vietnamita decidió abrirse a la economía socialista de mercado la antigua capital del país, sede durante más de un siglo del poder colonial francés, la ciudad bulliciosa, exuberante, alocada y excesiva, vuelve a aflorar. Lo traduce su intenso tráfico, la incesante actividad económica, la libertad de mercado, la gran cantidad de tiendas lujosas y de otro tipo, los hoteles que en variedad de gamas y servicios nada tiene que envidiar a los que en el mundo occidental funcionan correctamente, de restaurantes de cualquier tendencia y gastronomía. En Saigón lo mismo se puede comer la excelente comida de Malasia, Singapur, Japón o Italia, que merendar en una pâtisserie francesa con todas las de la ley, o comprar productos exóticos, frutas del mundo entero, especias de Sumatra y Cambodia, productos de marcas prestigiosas o copias , equipos electrónicos de último grito y hasta los discos, libros y películas que acaban de salir al mercado. El transporte funciona de maravillas, los taxis aparecen con solo levantar la mano (solamente comparable con Nueva York, pero a diferencia de esta extremadamente baratos) yen los servicios priman calidad y seriedad.

La ciudad adolece de cierto frenesí por el dinero que aportan los turistas. Así, es notorio la multiplicación de los salones de masajes (que, al igual que en París, son “institutos” legales de prostitución solopada), algo que, en resumidas cuentas, fue siempre una de las vocaciones de Saigón en épocas en que el barrio de mercaderes chinos de Cholon era un antro de fumaderos de opium y de burdeles durante la primera mitad del siglo XX.

Poco a poco, Saigón renace, tal vez de forma demasiado trepidante, y se erigen rascacielos, se adornan con exceso las avenidas principales con motivos navideños y se vive prácticamente todo el día y buena parte de la noche en las calles. Las motos y sus conductores forman enjambres e invaden por centenares las esquinas a la espera del cambio de luz. Cruzar una calle es una auténtica hazaña que solo la práctica convierte en arte. El peatón debe lanzarse sin pensarlo dos veces entre decenas y decenas de motociclistas que sabrán – ¡y eso es lo más admirable! – evitarlo. Es un ballet de tanteos que nunca falla pues durante toda mi estancia en Viet Nam no vi a nadie atropellado por un motociclista.

En Saigón hay también una fabulosa arquitectura francesa de finales del XIX y principios del siglo XX. Están los palacios del gobernador de Cochinchina, de las instuciones, hospitales y edificios administrativos gales, amén de una impresionante cantidad de mansiones que fueron construidas por los colonos establecidos. Ese savoir-faire a la francesa no lo han perdido y lo practican a través de la cultura del café pues es corriente ver a los locales sentados en las terrazas conversando alrededor de una taza humeante de café o de un chocolate. No faltan ni yogures, ni la típica baguette, ni los bocaditos a la parisina y una pastelería que nada tienen que envidiarle a las que se produce en París.

Asombra todo este exceso, al menos para mí, en un país que se pretende comunista y que ha conservado una forma de poder monolítica que controla el Partido Comunista. Asombra más que no existan medios de prensa independientes pero que el “wifi” funcione como un cañón y que los vietnamitas se conecten libremente desde sus teléfonos, tabletas u ordinadores a cualquier medio occidental sin restricciones. Me deja perplejo ver a personas mayores que por su edad conocieron la colonización y la guerra, a niños y jóvenes, a otros que a todas luces vienen del campo con smatphones y teléfonos móviles connectándose permanentemente desde autobuses, establecimientos y espacios públicos.

Y hasta el Museo de los Crímenes de la Guerra (en alusión a los que cometiera el ejército norteamericano durante el cruento conflicto bélico de hace apenas unas décadas) ha cambiado su nombre por el de Museo de los Vestigios de la Guerra.

Inteligente y admirable pueblo el de Viet Nam que, en lugar de vivir en el rencor y en el atraso crónico de las sociedades totalitarias, ha sabido sobreponerse y vencer sus propios fantasmas de forma gradual y certera.

Aquí dejo unas 30 imágenes de todo tipo, mescolanza que el visitante descubrirá en el curso de cinco días de estancia en una ciudad que ya casi nadie (excepto las guías europeas) llama Ho Chi Minh y que hasta las enseñas lumínicas, las camisetas de souvenirs y las conversaciones de la gente mencionan por su antiguo y mítico nombre de Saigón, el mismo que un día quisieron, inútilmente, arrebatarle.

La Catedral Notre-Dame se da a un aire a esas iglesias de la Francia de provincias. Construida en 1877 los ladrillos de su fachada fueron traídos de Toulouse (Tolosa). Viet Nam es, después de Filipinas, el segundo país con mayor presencia católica en Asia.

La Catedral Notre-Dame se da a un aire a esas iglesias de la Francia de provincias. Construida en 1877 los ladrillos de su fachada fueron traídos de Toulouse (Tolosa). Viet Nam es, después de Filipinas, el segundo país con mayor presencia católica en Asia.

El interior de la nave de la Catedral de Saigón

El interior de la nave de la Catedral de Saigón

El Majestic es otro de los palace de la belle-époque heredados de la presencia francesa en Saigón

El Majestic es otro de los palace de la belle-époque heredados de la presencia francesa en Saigón

Le Majestic

Le Majestic

Le Majestic

Le Majestic

El hotel Rex es un célebre hotel, guarida de los americanos durante la guerra de Viet Nam.

El hotel Rex es un célebre hotel, guarida de los americanos durante la guerra de Viet Nam.

La carpeta del Hotel Rex

La carpeta del Hotel Rex

La Poste Centrale construida por los franceses en 1886 es un edificio emblemático de Saigón. Su estructura metálica es obra de Gustave Eiffel. Además funciona de maravilla: las tarjetas que puse llegaron en menos de una semana a Europa y EE UU.

La Poste Centrale construida por los franceses en 1886 es un edificio emblemático de Saigón. Su estructura metálica es obra de Gustave Eiffel. Además funciona de maravilla: las tarjetas que puse llegaron en menos de una semana a Europa y EE UU.

Poste Centrale

Poste Centrale

Ho Chi Minh (aquí en la Poste Centrale) es un objeto decorativo más

Ho Chi Minh (aquí en la Poste Centrale) es un objeto decorativo más

Campesina en el mostrador del Correos Central

Campesina en el mostrador del Correos Central

La Poste Centrale

La Poste Centrale

El Maxim's tiene también "pignon sur rue" en Saigón.

El Maxim’s tiene también “pignon sur rue” en Saigón.

Las enseñas norteamericanas son corrientes y no falta en Saigón ninguna de estas cadenas representantes del mundo globalizado

Las enseñas norteamericanas son corrientes y no falta en Saigón ninguna de estas cadenas representantes del mundo globalizado

s15

El lujo ostentoso, las grandes marcas, las vitrinas diseñadas con refinamiento y elegancia sobria son también parte del paisaje cotidiano de Saigón

s19

s20

s21

La Navidad se festeja con la misma pasión que las fiestas tradicionales

La Navidad se festeja con la misma pasión que las fiestas tradicionales

La pastelería francesa en Saigón no tiene nada que envidiar a la de las mejores pastelerías de París

La pastelería francesa en Saigón no tiene nada que envidiar a la de las mejores pastelerías de París

El hotel Continental continúa siendo el lugar preferido de los franceses: un símbolo de su presencia en Cochinchina.

El hotel Continental continúa siendo el lugar preferido de los franceses: un símbolo de su presencia en Cochinchina.

Las bodas son un acontecimiento de importancia capital para los vietnamitas. Algunas muy fastuosas como esta celebrada en el patio del célebre hotel Continental de Saigón.

Las bodas son un acontecimiento de importancia capital para los vietnamitas. Algunas muy fastuosas como esta celebrada en el patio del célebre hotel Continental de Saigón.

s27

La circulación forma enjambres de motociclistas que no cesan de pitar.

La circulación forma enjambres de motociclistas que no cesan de pitar.

Saigón es ante todo una ciudad tropical.

Saigón es ante todo una ciudad tropical.

Mujeres de Saigón practicando tai chi por la mañana

Mujeres de Saigón practicando tai chi por la mañana

Cuando se acerca la fiesta del Tet (fin del año lunar), los comercios sacan todos los adornos.

Cuando se acerca la fiesta del Tet (fin del año lunar), los comercios sacan todos los adornos.

Esta entrada fue publicada en viajes. Guarda el enlace permanente.