Mi nuevo libro recién salido: Genealogía cubana. San Isidoro de Holguín.

“Genealogía cubana. San Isidoro de Holguín”, William Navarrete, colaboración de María Dolores Espino, Ed. Advana Vieja, Valencia, 2015.

Genealogía cubana. San Isidoro de Holguín.

William Navarrete, colaboración de María Dolores Espino

Ed. Aduana Vieja, Valencia, 284 páginas.

Acaba de salir de imprenta uno de los libros más extraños que he publicado en mi vida. Es mi libro n° 18 y trata, entre otras cosas, de genealogía.

El siglo XVIII cubano es pobre en publicaciones. La primera surge, tardíamente, el 24 de octubre de 1790 y es el famoso Papel Periódico de La Habana. En estas circunstancias, la mayor parte de las fuentes archivísticas del país se encuentran todavía en legajos y libros manuscritos que atesoran archivos sevillanos, madrileños y cubanos. Son pocos los legajos que, una vez transcritos, hayan sido publicados después, y, también muy escasos los estudiados o comentados por historiadores e investigadores.

Entre la mucha documentación existente se encuentran los llamados padrones o censos de habitantes. Este tipo de documento arroja luz esencial sobre quiénes se habían establecido en determinados pueblos de Cuba. Por supuesto, padrones y censos no siguen un orden anual consecutivo. Más bien se conservan muy pocos y en general solo disponemos de uno en un periodo de cuatro décadas. Es éste el caso.

El Padrón de las casas y familias y todas las personas estantes y ha(v)itantes de este pueblo de San Isidoro de Holguín hecho en el mes de febrero año del Señor del 1735 (su nombre original) es un recuento demográfico formal establecido por un funcionario del incipiente poblado de San Isidoro (actual ciudad de Holguín) encargado probablemente por un funcionario del Cabildo de Bayamo, jurisdicción a la que pertenecía entonces la comarca holguinera. En dicho Padrón … aparecen mencionadas 114 casas y para cada una se ofrece: el nombre del responsable de la familia (mujer u hombre), las esposa(o)s (en caso de que estuviese casado(a) o no hubiese enviudado), los hijos nacidos que viven bajo su techo, los familiares vivientes en la casa, los esclavos y, en ocasiones, los criados. Entre paréntesis, el funcionario anotó siempre la edad de cada recensado, e incluso, la de los esclavos.

Ahora bien, tal y como aparecen mencionados los habitantes en dicho Padrón… resulta prácticamente imposible reconocer quién fue exactamente cada uno de los recensados, entre quienes vivían en 1735 en el incipiente y recién constituido poblado de San Isidoro de Holguín.

Identificar a cada uno de estos personajes, ofrecer de ellos los nombres completos de sus padres, los padres de sus esposo(a)s, los hijos que nacieron después del censo, los esposo(a)s de estos, e incluso, el folio y número de las inscripciones de bautizos, matrimonios y defunciones de cada uno (cuando se han encontrado en los primeros libros sacramentales de la parroquia de San Isidoro de Holguín), es tarea que me ha llevado más de veinte años y que comencé apenas me establécí en París.

Muestro aquí, a modo de ejemplo, las casas 3 y 21 (escogidas al azar) que podrán explicar mejor en qué medida un Padrón… de apenas veinte hojas manuscritas se ha convertido, gracias a las explicaciones, datos ofrecidos, aclaraciones, correcciones y otros apuntes personales en un libro de 284 páginas. El Padrón… disponible antes, solo  ofrecía la información que no aparece en cursivas ni entre [  ] en el libro actual. Todo lo que se encuentra entonces en cursivas o itálicas y [entre corchetes] lo hemos añadido como información complementaria para cada habitante. De eso modo, las 114 casas de aquel Holguín de 1735 ofrecerán en lo adelante una visión completa de quiénes fueron realmente los primeros habitantes de aquel poblado, de los que descienden, en buena medida, los holguineros de hoy:

casa ambrosio moreno

casa 21

En el libro ofrezco además la genealogía completa de los apellidos: Almaguer (de), Ávila (de), Batista, Corral (del), Cruz (de la), Escalona (de), Fonseca (de), González de la Peña o Peña (de la), González de Rivera, Hechavarría (de), Leyva (de), Moreno de Navia, Paneque, Pupo o Ponce de León, Reyes (de los), Reynaldos, Ricardo, Rodríguez de Zamora o de Leitía, Serrano, Torre (de la), Vázquez y Velázquez de Cuéllar.

Son todos apellidos fundadores del pueblo de San Isidoro de Holguín y la mayoría provenientes de Bayamo, y, no pocos de ellos, una consecuencia de la pérdida de la colonia de Jamaica en 1655, momento en que Bayamo y Santiago de Cuba recibirán un éxodo significativo de colonos españoles que huyen de la isla vecina tras la ocupación inglesa.

Es por eso que, bajo la apariencia de un estudio genealógico, este libro ofrece indicadores que permiten diseñar los contornos de la sociedad cubana en un pueblo de provincias del siglo XVIII, en el momento en que comenzaba a consolidarse eso que suele llamarse ‘‘el crisol de la nacionalidad’’.

Y como todo libro este no hubiera podido completarse y ver la luz sin la ayude de decenas de holguineros, desde los sucesivos responsables de archivos civiles y parroquiales, personal de dichos archivos, familiares, parientes lejanos (esos que, entre nosotros, nos llamamos justamente ‘‘primos del siglo XVIII’’ pues compartimos a veces hasta cinco o seis ancestros en común en aquel primer poblamiento) y amigos. Desde París, pacientemente, en mis ratos de ocio y durante 25 años he ido completando este libro, indagando por cada recensado. He llamado por teléfono decenas de veces a Mireya Esperanza Rubio, Martha Pérez Silva y Nejis Fajardo (las archiveras de las iglesias de San Isidoro, San Fulgencio de Gibara y Santa Florentina del Retrete de Fray Benito), he utilizado de navette entre Holguín y París a Yudith Núñez, pedido a mi medio hermano en Holguín que, armado de una cámara digital, me fotografíe páginas enteras de manuscritos y legajos que se encuentran allá, y abusado de la paciencia, entusiasmo e impulso definitivo de la economista profesora de la Universidad de Saint-Thomas, Florida, María Dolores Espino González-Longoria, con quien pasé, en la última etapa de este proyecto, horas de fructíferas relecturas y estrecha colaboración.

Les dejo aquí la portada, así como el enlace del editor valenciano Aduana Vieja, quien corrió a cargo, con el rigor de costumbre, de esta cuidada publicación. La portada es la única imagen conocida del conquistador extremeño García de Holguín, fundador del hato de su nombre a principios del siglo XVI, en el actual territorio de la ciudad oriental, que atesora el Museo de América en Madrid. Y se trata de un grabado posterior realizado en México que evoca la captura de Gautemocín por dicho conquistador.

Buena lectura para los interesados. Y ojalá que cada cual pueda identificar, entre los miles de habitantes mencionados, a sus primeros ancestros holguineros.

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