Festivales y ferias del libro en Francia / en El Nuevo Herald

Escribo en El Nuevo Herald sobre festivales y ferias del libro en Francia. En muchas de estas he participado. Y tengo varias previstas en la agenda 2015.

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Festivales y ferias literarias de Francia

William Navarrete / El Nuevo Herald / 27 de julio de 2015

País de antigua tradición literaria, Francia ofrece gran cantidad de festivales y ferias (en general llamados en francés salones). Son la cita anual del vasto y diverso universo de la literatura en cualquiera de sus géneros. Son eventos que permiten que el lector se acerque a sus autores preferidos, descubra otros, inicie a los más jóvenes en la lectura. Es también el momento de conocer a periodistas, editores, libreros y quienes se relacionan con el mundo de las letras. Muchos de estos festivales escogen un tema que cambia cada año y a un escritor conocido para la función de Presidente de honor. Algunos otorgan premios, organizan conferencias, debates, proyecciones fílmicas y designan un tipo de literatura (policíaca, biográfica, histórica…) como centro de atención. Los hay que se especializan en literatura extranjera o que dedican simplemente alguna de sus ediciones a un área lingüística determinada.

No existe una estación específica para este tipo de evento que se desarrollan en general a lo largo de todo el año. Cuentan casi siempre con el apoyo de las autoridades locales, de ayuntamientos y juntas departamentales, que financian el proyecto con el presupuesto público con el objetivo de incentivar la cultura y el interés de sus ciudadanos por la lectura. Son, además, una excelente ocasión para que los turistas conozcan a Francia por dentro, el país del que no hablan catálogos y guías. Esa Francia bien pensante, como define la lengua francesa su mundo de las ideas.

Entre estos festivales citaré el de Niza. Este año celebró su vigésima edición y otorgó el premio ‘’Baie des Anges’’ (vigente desde 1996) a Jérôme Garcin por su novela El vidente (Gallimard). Christian Giraud, Stéphane Corsia y Frédéric Garnier, sus directores, invitan anualmente a más 200 escritores, autores de cómics, historiadores, periodistas. Los libreros de la ciudad se regocijan por el momento excepcional. El público también. Su equipo organiza a través de la empresa MPO varios eventos literarios en otros lugares. Uno de ellos es el Salón de Montomorillon (pueblo medieval del departamento del Viena), fundado inicialmente por la escritora Regine Desforges, originaria de allí. También el Festival de Nîmes (dedicado a las biografías y presentado casi siempre durante la última semana de enero en el prestigioso Carré d’ Art de esta ciudad de orígenes romanos). El de Montmorillon otorga un premio de novela histórica policíaca. El de Nîmes, el de la biografía, que recayó en 2015 en Bénédicte Vergez-Chaignon por su libro sobre el general Pétain.

MPO organiza también en Roquebrune-Cap Martin, entre Mónaco y Mentón, el festival Lire en Fete (Fiesta de la lectura) en la primera quincena de diciembre. Y en Valberg, pueblo alpino de la trastierra, el Festival Bulles de neige especializado en el cómic. Más de 1 300 autores son presentados cada año en los festivales organizados por este equipo que se especializa desde hace más de dos décadas en grandes eventos literarios.

Hay festivales centrados en temas especficos. En el balneario normando de Deauville, Livres et Musique (Libros y Música), como su nombre lo indica, rinde homenaje a la literatura relacionada con la música. Hace poco dedicó su décima edición a América Latina, un continente presente como temática en los festivales de Biarritz (a través del cine), en Belles Latinas de la ciudad Lyon y en el de Toulouse (Tolosa). A finales de junio, también en esta última ciudad, ocurre ‘‘Le Marathon des Mots’’ (el Maratón de las palabras), con el título De Beyrut a Damasco y al escritor libanés Amin Maalouf como invitado especial en 2015.

En Chambery (Saboya), el salón del libro se consagra a autores que estrenan una primera novela, mientras que en Saint-Maur des Fossés, cerca de París, concurren exclusivamente los autores publicados en libros de bolsillo. Hay ferias extraordinarias como la de fines de agosto en la isla Ouessant (extremo noroeste del Finisterre bretón), dedicada al libro insular, o sea, a autores nacidos en islas o que escriben sobre ellas. Y en Saint-Louis, limítrofe con Basilea (Suiza), la primavera trae a unos doscientos autores que durante tres días firman e intercambian impresiones con los lectores.

Le Mans, ciudad conocida por la competencia automovilística ‘‘Las 24 horas’’ tiene su festival llamado ‘‘Las 24 horas del Libro’’, que celebrará en octubre próximo su vigésimosexta edición. Algunos salones son novísimos, como el de Quimper (Bretaña), fundado por iniciativa de la escritora bretona Nathalie de Broc y de Patrick Birrien-Cochard, celebrado recientemente en el Oratorio de Locmaria con impresionante afluencia de público de toda la región. Otros son organizados por el medio asociativo como el de Cosne-sur-Loire en manos de la asociación Trait d’ Union 58.

El Salón de París, inaugurado cada primavera en la Puerta de Versailles, es, por la cantidad de editoriales, la cita más concurrida del año. Los lectores desean que las celebridades literarias y autores de best sellers de cinco continentes estampen su firma en sus ejemplares. El salón ha ido decayendo. Cobran la entrada y la afluencia satura el espacio provocando un efecto de feria de distracciones más que de cita con las letras. Se ha hablado de trasladarlo a un sitio más acorde, como el Grand-Palais, donde originalmente ocurría. Por el momento no hay nada concreto.

Ferias y festivales existen en toda Francia. En Narbona (Roussillon), el Festival Libertad dedica cada edión a un país diferente. En Montpellier, la ‘‘Comedia del libro’’ ensalzó en 2015 a la literatura ibérica y en Aix-en-Provence el de escritores del sur se especializa en la literatura meridional, el famoso ‘‘Midi’’, tantas veces evocado por las artes. Villeneuve-sur-Lot premia en su salón al autor más leído por sus habitantes.

Recorrer Francia, en cualquier época, permite profundizar en su cultura gracias a sus múltiples festivales. No hay una región del país que no ofrezca este tipo de evento. Se sorprenderá el visitante al verse frente a frente al autor que lee, poco importa donde viva o en qué lengua escriba. Las rúbricas culturales de los portales electrónicos de alcaldías y oficinas de turismo publican siempre el calendario de estas magnas citas de las letras y el arte en general.

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