Hoy en El Nuevo Herald / El Ducado de Parma

Hoy en El Nuevo Herald escribo sobre Parma, capital del extinto ducado de su nombre, tierra de arte y de alta gastronomía que tuve el gran placer de visitar el verano pasado después de 20 años de haber estado en esos parajes. Les dejo mi artículo, con algunas recomendaciones para los amantes del buen vivir:

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Parma, Gal Nacional 2

Galería Nacional de Parma

Parma, un ducado de arte y gastronomía

William Navarrete / El Nuevo Herald, 25 de enero de 2015

Al norte de Emilia Romana, la ciudad de Parma adquirió relevancia gracias a importantes familias lombardas (Visconti y la Sforza) y a que en pleno Renacimiento, el Papa Pablo III, se la ofreció a su hijo Luigi Farnesio convirtiéndola en Ducado en 1545. De esta época datan los monumentos más sobresalientes y su magnificencia crecerá dos siglos después con la presencia de los Borbones, fundamentalmente con la duquesa María Luisa de Austria (viuda de Napoleón I), una de sus benefactoras innegables.

Posee aeropuerto pero casi siempre se llaga por carretera o tren desde las cercanas Piacenza, Modena o Mantua. Tres itinerarios definen una estancia en la ciudad: el pictórico, el musical y el gastronómico. Los tres dan materia para justificar una visita de mínimo tres días a la villa ducal.

Es el Duomo, de estilo románico lombardo, construido en el siglo XII, nuestra primera etapa. En el transepto derecho puede verse el relieve esculpido en 1178 por el extraordinario artista Benedetto Antelami. En la cúpula, el gran fresco de tema mariano es una de las obras claves del Correggio, pintor que enriqueció el panorama artístico parmesano. A un costado de la plaza e iglesia del Duomo, se halla el famoso Bautisterio, probablemente el edificio más relevante de la villa y uno de los más importantes del norte de Italia. Erigido entre 1196 y 1307, se trata de una nave octogonal de mármol rosado que permite, por el tiempo que duró su construcción, entender la transición entre el románico y el gótico. Las esculturas que decoran nichos y cornisas son también de Antelami, destacándose, en su interior, la serie Los Meses y las Estaciones.

A pocas manzanas de allí, se erige el Palacio de la Pilotta, imponente edificio de finales del XVI, sede de la Galería Nacional, de la impresionante Biblioteca Palatina y del majestuoso Teatro Farnesio. Entre las colecciones de pintura se destacan obras de Fra Angelico, el Greco, Bruegel, el Parmesano, Corregio, entre otros brillantes artistas de un periodo que comienza con los primitivos italianos y se extiende hasta el siglo XIX. Pero tal vez, la obra que más llama la atención y por la que muchos dan prioridad al museo, es la famosa Scapigliata o Retrato de una joven, una de las creaciones más perfectas de Leonardo da Vinci, sin contar las valiosas colecciones de antigüedades egipcias, griegas, romanas y etruscas.

Formando parte del mismo complejo, el Teatro Farnesio, con capacidad para 5 000 espectadores, inaugurado en 1628 durante las bodas entre Odoardo I Farnesio y Margarita de Medicis, fue durante mucho tiempo el teatro más grande de Europa. Enteramente concebido en madera, desde las gradas hasta el escenario, sufrió los bombardeos de la 1944 y pudo ser reconstruido en su totalidad una década después.

Parma es ciudad de teatros donde la música y el arte operático ocupan parte del calendario cultural. En octubre se desarrolla el Festival Verdi que celebra cada aniversario de su nacimiento en la cercana localidad de Roncole Verdi. Para ello, los parmesanos disponen de otros teatros considerados como los más bellos de Italia. Es el caso del Teatro Regio, inaugurado en 1829 en estilo neoclásico y de paredes cubiertas de terciopelos de rojos intensos y motivos dorados. Los cantantes de ópera que se atreven a cantar aquí saben que el público de Parma es su prueba de fuego pues, particularmente conocedor del bel canto, ovaciona o abuchea y chifla intensamente según la calidad de la interpretación.

Otro monumento de obligada visita será la Camera di San Paolo (Cámara de San Pablo), apartamentos privados de la abadesa del vecino convento benedictino Giovanna da Piacenza, quien encargó al gran Corregio en 1519 los frescos monumentales que decoran las bóvedas, las paredes de sus aposentos y la chimenea. La monja aparece representada en esta última bajo los rasgos de una Diana cazadora.

Los apasionados de marionetas encontrarán en Parma uno de los museos más importantes del mundo dedicados a esta manifestación: el Giordano Ferrari, que atesora en las salas del Castillo dei Burattini, la colección privada de este fabricante de marionetas, cuyo primer espectáculo ocurrió en 1892. Otro museo interesante es el Glauco Lombardi, dedicado a la historia de la ciudad con especial hincapié en el reino de la duquesa María Luisa, con objetos personales que pertenecieron a la segunda esposa de Napoleón. Del otro lado del río, el Parque Ducal es sitio de distacción de los parmesanos desde que Octavio Farnesio lo fundara en el siglo XVI.

Quienes buscan la célebre cartuja de Parma, que inspirara a Stendhal la novela homónima, sufrirán de una gran decepción porque existen dos cartujas y ninguna de las dos vale la pena. La primera porque está en el interior de una escuela de guardianes de prisión y la visita es guiada y sometida a severas restricciones; la segunda, camino de Colorno, porque está cerrada al público y solo es visible desde la carretera.

En cambio, la Villa Verdi, a pocos kilómetros de Busseto y de Parma, es la casa comprada, restaurada y transformada por Giuseppe Verdi en 1848 y donde vivió con su segunda esposa, Giuseppna Strepponi, a partir de 1851. De la casa, aún en manos de sus herederos, solo pueden visitarse cuatro estancias: dos habitaciones, el despacho y una pieza que contiene el mobiliario del Grand Hotel de Milán, donde murió el célebre compositor.

A Parma se viene también por su gastronomía y célebres son sus jamones, salamis y embutidos en general, los tortelli di zucca, los anolini (una pasta de res, huevo y queso parmesano), la torta fritta y, por supuesto, el internacionalmente reconocido queso parmesano y sus vinos secos La ciudad fue declarada en 2003 sede la Autoridad Europea en materia de seguiridad alimentaria. Dos excelentes restaurantes son La Filona y El Corsaro.

El Ducado de Parma tiene de qué ocupar horas durante un viaje al corazón de Italia del Norte. En sus alrededores abundan castillos y palacios, muchos de ellos accesibles y todos sorprendentes por la riqueza de su arquitectura, historia y mobiliario.

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