Tributo a Ricardo Porro / en El Mundo

En Habáname, el blog de Wendy Guerra en el periódico español El Mundo rescatamos una entrevista de 1999 al gran arquitecto cubano Ricardo Porro recientemente fallecido a los 89 años en París. Son tres respuestas a tres preguntas que de unas veinte le hicimos hace dos décadas Enrique José Varona y yo en su casa en París.

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Tributo a Ricardo Porro por Wendy Guerra, William Navarrete y Enrique José Varona, El Mundo.

Tributo a Ricardo Porro

Habáname (blog de Wendy Guerra), El Mundo, 2 de enero de 2015

Los exilios duelen y los exilios unen, los lazos del exilio suelen ser fuertes y eternos, por ello edito hoy fragmentos de una entrevista a Ricardo Porro realizada en París el 7 de julio de 1999 por mi colega el escritor William Navarrete y el historiador de arte Enrique J. Varona al gran Ricardo Porro, nacido en Camagüey en 1925 y fallecido en París el pasado 25 de diciembre de 2014, ciudad en la que vivía desde 1966.

De la entrevista, larga de 20 preguntas (e inédita), ofrecemos solo tres preguntas y respuestas.

Agradezco a William este regalo que nos permite conocer la figura del gran artista, mago, alma genial que creara para nosotros, entre otras obras, las escuelas de arte  de Cubanacán. En estas escuelas nos hemos formado la generación de mis padres, mi generación y la de nuestros hijos.

Todo mi agradecimiento a Navarrete y nuestro pésame a su viuda y a todos aquellos colegas que hoy, desde La Habana o desde París sienten su pérdida.

¿Cree que existe una arquitectura cubana?

Creo que existe una arquitectura cubana que florece en el siglo XVIII en La Habana. Es un barroco sin grandes retortijones que tiene una gran sensualidad. Por ejemplo, en la Catedral de La Habana en la nave. Es una nave rectangular como cualquier otra, pero las pilastras tienen una ligera curvatura que casi insinúa un movimiento de caderas. En las fachadas las columnas en trompe l’œil magnifican en realidad una fachada de poca profundidad. También en el Convento de San Francisco las escaleras entre los claustros son un trompe l’œil increíble. En el Palacio del Segundo Cabo la sucesión de los arcos de distintas dimensiones, uno detrás del otro, desde la entrada hasta la escalera del fondo que se pierde en la oscuridad hay una intención de falsear la realidad y de dar una sensación de casi llegar al infinito. Esto es hermosísimo. Luego está la sensualidad de provocar una luz rosa en los interiores que provocan los vitrales florales. Y es ese el espíritu que se continúa en el siglo XIX y principios del XX y así se produce el Teatro Nacional, la arquitectura del Paseo del Prado o de lacalle Reina. En los años 1940-1950 solo unos pocos arquitectos se preocupan por el espíritu cubano.

¿A qué cree que se debe que no haya habido arquitectos cubanos de renombre?

Efectivamente, en arquitectura no hubo arquitectos cubanos en el siglo XX en Cuba que fueran realmente reconocidos por las publicaciones de arquitectura. En cambio, en un momento dado, en el siglo XX, hubo un movimiento internacional en arte que retomaba las raíces nacionales como elemento básico. Tomo el caso de la música : Falla, Gershwin, Bartok, Stravinsky … que retomaron de su rica tradición un espíritu que imprimieron a sus composiciones. En América Latina lo hacen en arquitectura admirablemente Eugenio Batista en La Habana y, algo más tarde, Luis Barragán en México. Se trataba de una arquitectura fresca y nueva con olor a tierra sin ser postmoderna. En ella, en la de Batista, por ejemplo, hay una clara referencia en el modo de jugar con los espacios a las casonas de la vieja Habana y que él interpretó de manera muy personal y con muy buen gusto. Quedan pocas obras de Eugenio Batista que no hayan sido desfiguradas después de la revolución. Fue un gran ejemplo para los jóvenes de mi generación. Mucho aprendimos de él. Creo que debería ser redescubierto y que merece que se haga un libro de su hermosa arquitectura.

¿Para Ud. Cuál es el modelo de ciudad?

Para mí sin duda es Venecia. ¿Por qué? Porque Venecia tiene un urbanismo de comunicación. La ciudad está concebida para provocar el encuentro. Para acabar con algo que me preocupa de nuestra época: la incomunicación. Creo que Antonioni en sus películas ha tratado este tema de manera brillante. Por otra parte, el urbanismo de Venecia expresa el contenido inmediato en su forma. Una plaza (campiello) es el núcleo de contacto a menor nivel pues en ella estaba el pozo al que se venía a buscar el agua y por ello era una plazuela alrededor de la cual se sentía que vivía un núcleo de población. Después, agrupando dos o tres campiellos, viene la parroquia o iglesia de barrio con su plaza algo mayor. Varios de estos núcleos se agrupan y se centran alrededor de una plaza mayor donde se sitúa la iglesia, la escuela y el espacio para mercado. Por último, los espacios importantes para toda la ciudad como el caso de la Plaza San Marcos. Otro aspecto de Venecia es la separación del peatón y del vehículo. Hay una red de calles peatonales que a veces coinciden y a veces no. Esto, sin lugar a duda, refuerza el contacto humano. También me interesa de Venecia su poética. Es la Jersualén celeste, la ciudad que vendrá después del Apocalipsis. San Juan Apóstol dice que es la ciudad enjoyada. La arquitectura de Venecia está llena de inscrustraciones de mármoles de colores y da la sensación de que sus edificios están enjoyados. Venecia en su arquitectura es como un espejo que le devuelve la imagen desde el agua. La parte central de sus edificios dan la sensación de ser refelo del reflejo que es el agua. Y por último, Venecia es el ying y el yang. El Gran Canal crea una división como en la forma geométrica que expresa esa dualidad. Son fuerzas, es cierto, pero que se equilibran. Este modo de jugar con la poética a nivel de toda la ciudad es extraordinario.

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