Opatija, en la Riviera croata

Opatija es uno de esos lugares en los que el glamour ha sobrevivido al cataclismo de la especulación en bienes raíces. Si las mansiones y hoteles “belle époque” de los tiempos en que esta franja de costa de la península de croata de Istria era un feudo de la nobleza del Imperio Austro-húngaro se han conservado, es porque el comunismo federativo de Tito, con la consecuente escasez crónica de todo sistema de ese tipo, nunca pudo construir esos horrendos edificios que el resto de Europa occidental levantó en un abrir y cerrar de ojos entre 1970-1990 en detrimento de la armonía y el paisaje. Quiere esto decir que no hay mal que por bien no venga, como suele decirse por consuelo, pues cuando la democracia alcanzó estas latitudes, cuando Croacia se independizó de esa extraña federación yugoslava entre dos aguas, la belleza y suntuosidad de la arquitectura de finales del XIX y primeras décadas del XX permanecía intacta: solo requería entonces de restauración y pintura. Por eso, esta “Côte d’Azur” croata a orillas del golfo de Kvarner es uno de los rincones más representativos de aquellas épocas fastuosas y uno no sabe qué villa fotografiar de tantas y tan bellas que allí perduran. 1- o 2- o 3- o 4- o o x 5- o 6- o 7 -o 8- o 9- o 10- o

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