Ollantaytambo – Valle sagrado – Perú

© Fotos William Navarrete

Quien quiera visitar el Machu Picchu le aconsejo quedarse en el pueblo de Ollantaytambo. Lo primero que hay que saber es que el viaje Cusco – Machu Picchu en un día es casi inhumano. Muchos creen que están ahorrando dinero haciéndolo en un día, porque no pagan hotel. Lo que no saben es que viajando desde Cusco están pagando hotel en Cusco y, además, un billete de tren superior a 200 dólares, dado que este es el único medio de llegar al santuario inca, a excepción de quienes se atreven a hacer el camino a pie (4 días subiendo y bajando picos de hasta 3 000 metros).

Ollantaytambo tiene varias ventajas. La primera es que se trata de un auténtico pueblo inca, con el trazado original y las viviendas de esta cultura. La segunda, es que posee las segundas ruinas precolombinas más importantes del Valle sagrado. La tercera, que luego que termina el ajetreo y el sube y baja de pasajeros en ida y vuelta al Machu Picchu el pueblo queda casi desértico. La cuarta es que siendo la última parada del tren en ruta hacia el Machu Picchu el billete les costará tres veces menos. Y, por último, que cualquier lugar es un sueño dorado comparado con el horroroso pueblo de Aguacalientes, un invento al pie del santuario, donde todo es architurístico, los restaurantes pésimos, los precios al cuádruple que en el resto del Perú, la higiene mínima, el mercadeo insoportable, el clima un horror, y un sinfín de aspectos negativos sin que me venga a la mente nada agradable de esa nefasta aldea artificial de obligado paso para subir al Machu Picchu.

Sabiendo todo esto nos quedamos en Ollantaytambo. Por Aguascalientes sólo pasamos de carrera para perder los beneficios de tan maravilloso viaje.

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