Coricancha o Convento Santo Domingo del Cusco

© Fotos William Navarrete

Coricancha significa en quechua Patio de Oro. Era el templo más rico de todos los del Imperio Inca hasta que los conquistadores españoles se ocuparon de saquearlo y de fundir las 700 hojas de oro que cubrían sus muros, además de altares, figuras, representaciones, reproducciones del Sol … todo en oro macizo. Cuando ya no quedaba nada, Francisco Pizarro se lo ofreció a su hermano Juan, quien muy poco pudo disfrutar del legado pues murió poco después en la batalla de Sacsayhuamán, en 1536. Fue en ese momento en que este último ofrece el edificio a la orden de los dominicos quienes le construyeron encima el Convento de Santo Domingo actual.

Además del amplio claustro y galerías con escenas de la vida de Santo Domingo de Guzmán, posee una excelente Pinacoteca con obras magistrales de la escuela cusqueña y algunas relevantes tallas en mármol y una curiosa imagen de la virgen embarazada que poco beneficia a la madre de Cristo.

Hay quienes dicen que ambos templos se integran. A mí me pareció que el claustro logra a duras penas volverse atractivo en comparación con la monumentalidad de los bloques de piedras del templo inca.

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