Convento Santa Catalina – Arequipa (Perú)

© Fotos William Navarrete

Una orgía de colores y olores. El convento de Santa Catalina de Siena, en Arequipa, fundado en 1580 por la pudiente viuda María de Guzmán, es una auténtica ciudadela. Sus callejuelas con nombres de ciudades ibéricas (Córdoba, Toledo, Burgos, Sevilla …) van cambiando de color según los lotes de celdas. Las fuentes, aljibes, huertas, jardines y plazuelas dan armonía al extraordinario conjunto de 20 000 metros cuadrados. Cada erupción del Misti – que le sirve de telón de fondo – ha ido transformando la fisionomía del convento. La visita puede realizarse sin guía, y es mejor dedicarle mínimo tres horas. La pinacoteca atesora una gran cantidad de pinturas del siglo XVII y XVIII de la Escuela Cusqueña. También pueden admirarse los frescos de pintura colonial en los clautros (Patio de los Naranjos y Claustro Mayor). Carguen bien las baterías de sus cámaras que el convento es uno de los más fotogénicos del mundo.

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