José Emilio Pacheco

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Un poema de José Emilio Pacheco que he leído mil veces y cada vez que lo leo me sobrecoge y admira por su mucho acierto. ¿Cómo sentir el desarraigo de las cosas cotidianas cuando vivimos en un mundo que sigue siendo el mismo pero que en nada se parece a aquel que amábamos? ¿Cómo vivir exiliado (insiliado) entre los objetos, las calles, los ruidos … que son y no son los de siempre? Pacheco, vecino de Gelman, ahora tiene mucho de qué hablar con su viejo amigo argentino. Tenían prisa los dos por sentirse realmente libres, por sentirse realmente eternos y para siempre queridos.

Alta traición

No amo mi patria.
Su fulgor abstracto
es inasible.
Pero (aunque suene mal)
daría la vida
por diez lugares suyos,
cierta gente,
puertos, bosques de pinos,
fortalezas,
una ciudad deshecha,
gris, monstruosa,
varias figuras de su historia,
montañas
-y tres o cuatro ríos.

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