Los limones de los Doria – Génova

Los Doria son todavía dueños del Palacio del Príncipe en Génova. Ocupa más de una manzana y con el extenso jardín probablemente varias. Fue construido para que el viejo Andrea Doria descansara al final de su larga vida (recuerden que murió de 94 años y enterró a varios reyes de Europa a quienes la siempre febril Génova servía). Dentro del Palacio salones y más salones a la gloria de aquellos ilustres ancestros, escenas de la batalla de Lepanto en que Giovanni Andrea Doria (sobrino del viejo Doria) participó. Los Doria de hoy han  tenido la desgracia de tener por vista al mar el elevado con su flujo constante de autos que corta la visual del puerto desde las terrazas de su palacio. El jardín tiene el encanto decadente y melancólico de casi todos los que adornan las residencias de las familias aristocráticas italianas de otros tiempos. El efecto se acentúa en invierno, como es lógico. Génova fue la república más famosa de la península pero como suele suceder en Italia (país de reglas propias) las familias que gobernaban e influían el destino de la ciudad fueron ennoblecidas a lo largo de la historia. Los Spinola (cuyo palacio e iglesia mostraré e próximos posts), por ejemplo, tuvieron la inteligencia de donar su gran palacete al Estado para que éste se ocupara de mantenerlo. A los Doria, el palacio se les cae encima: un ambiente de decrépita grandeza brota de las piedras. Los limones, en cambio, asustan por su tamaño y parecen gozar de excelente salud. Un aviso advierte que al ser tratados con productos venenosos no deben ser ingeridos. Yo creo que es algo más bien disuasivo. Por si las moscas mejor dejémoslos en sus ramas …

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