Cima de La Cacia – Alpes marítimos franceses

Para el primer día del año cambio radical de actividad. Antes, a los excesos de la San Silvestre seguía un primero de enero aletargado, el cuerpo cortado por todo lo ingerido y adolorido de tanto baile. Eso sucedía cada 31 de enero, en general en Miami, entre familiares y amigos. Pues bien, este fin de diciembre hubo un cambio de ruta. Sacrifiqué las soleadas playas floridanas por las cumbres alpinas del sur de Francia, comida sana, buen vino y el crepitar de la leña en la chimenea. Afuera el frío es seco y el viento remueve todo lo que debe quedar atrás. La historia del pueblo es la de todas estas aldeas alpinas que parecen colgar aferrándose a las laderas de las montañas para no caer en el vacío. Con el amanecer escalamos una cima: la de La Cacia. Con el ascenso el pueblo se va volviendo cada vez más pequeño, la vista alcanza a ver otros que ignoraba podían verse desde lo alto. El premio al sudor de la subida (y al dolor de tobillos) es la espectacular visión a 360° de las montañas y valles circundantes, de los ríos que abajo parecen finas hilachas cortando el fin de los barrancos, de los picos nevados de telón de fondo y una extraordinaria sensación de respirar lo más puro que puede ofrecer la naturaleza. Desde la cima un pensamiento y deseo de bienestar para todos mis seres queridos, familiares y amigos.

Riviera francesa, Sigale, 31 déc 112

Riviera francesa, Sigale, 31 déc 114

Riviera francesa, Sigale, 31 déc 121

Riviera francesa, Sigale, 31 déc 122

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Riviera francesa, Sigale, 31 déc 132

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