¿Recordar es volver a vivir?

Ha llegado el desagradable momento de ver qué hago con cientos y cientos de fotos. Desagradable porque es una pérdida de tiempo irreparable. Necesito aligerar de papeles la vida. No es posible perecer sepultado por tanta hoja. Empiezan a salir de cajas y álbumes a los que se aferran imágenes bajo todos los ángulos y luces. No siento particular nostalgia por todo lo que ha quedado atrás. A veces, a lo sumo, logro paladear una fruta mordida en el zoco de Estambul o sentir ese airecillo del Peloponeso que me acariciaba en primavera. Pero nostalgia, lo que se dice nostalgia, ninguna. ¿Qué recordar es volver a vivir? Tampoco lo creo. La única certeza de este recorrer cajones (que seguirán seguramente revelando momentos completamente olvidados) es que viajar de joven para lo único que sirve es para tener que volver a recorrer esos mismos sitios y verlos otra vez con los ojos de quien ya ha vivido un poquito más. Lo demás, lo que queda de esos instantes, son sensaciones tan engañosas como la imaginación misma … y la capacidad para quitar y poner según nos convenga. Más o menos lo que suele llamarse literatura.

Monaco, 1992

Monaco, 1992

Saint-Tropez, Francia, 1994

Saint-Tropez, Francia, 1994

Dunas de Pyla, Aquitania, 1993

Dunas de Pyla, Aquitania, 1993

Boloña, Italia, 1994

Boloña, Italia, 1994

Corcega, 1993

Corcega, 1993

St. Moritz, Suiza, 1993

St. Moritz, Suiza, 1993

Lisboa, Portugal, 1996

Lisboa, Portugal, 1996

Granada, Andalucia, 1994

Granada, Andalucia, 1994

Lugano, Suiza, 1995

Lugano, Suiza, 1995

Nauplia, Grecia, 1998

Nauplia, Grecia, 1998

Burano, Venecia, 1999

Burano, Venecia, 1999

Estambul, Bosforo, 2000

Estambul, Bosforo, 2000

Napoles, Castel dell'Ovo, 2003

Napoles, Castel dell’Ovo, 2003

Pisa, 2001 (se cae, no se cae...)

Pisa, 2001 (se cae, no se cae…)

Roma, Castello S. Angelo, 2003

Roma, Castello S. Angelo, 2003

 

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