Il Duomo d’ Orvieto – Umbria

La fachada del Duomo de Orvieto debería encabezar la lista, si existiera, de las obras más completas de la historia del arte. Auténtica sinfonía de colores, sus piedras, los mosaicos, los metales, cada uno de los detalles que le dan cuerpo y vida, va cambiando de color según la luz del día como en una paleta de colores móviles, siempre lista para sorprendernos con nuevos tonos y matices, siempre animada por un sinfín de figuras que aparecen cuando menos lo esperamos en donde antes no las veíamos.

Frente a dicha catedral unos bancos de piedra gastados ya, adosados a la fachada de un edificio palaciego como sólo Italia supo construirlos, son los testigos mudos de todo ese caleidoscopio en movimiento. Han soportado y soportan el peso de un ejército de admirados espectadores que se sientan allí para contemplar, a sus anchas, el prodigio de tanta belleza. Un consejo sabio le dará cualquiera que haya experimentado la delicia del crepúsculo sentado allí. Es el mismo que le doy yo: Cómprese unos helados de fior di latte all’ arancio, panna cota con fragola y Cuba al rhum en la Gelateria Pasqualletti (del otro lado de la plaza, la mejor de Orvieto) y siéntese a esperar que el sol le pinte y despinte mil veces la fachada del Duomo, en lo que todos sus sentidos, incluido ahora el del gusto, alcanzan el paroxismo que sólo las grandes obras y los grandes momentos de la vida serán capaces de provocar.

Orvieto 9

Orvieto 69

Orviero 64

Orvieto 68

Orvieto 67

Orvieto 65

Orvieto 6

Orvieto 7

Esta entrada fue publicada en arquitectura, pintura, viajes. Guarda el enlace permanente.