Prato: de la pequeña Florencia a la pequeña China / Toscana

Me lo había dicho alguien de Niza que trabaja en el ámbito de la venta de ropas y que no vende nada chino: “Prato es una provincia de China”. Y no mentía. La que fuera conocida como “la pequeña Florencia” se ha ido convirtiendo, en estos últimos diez años, en una sucursal de venta al por mayor de toda la pacotilla made in China. De telar de Florencia a bazar de Shangai. La gente protesta (o sea, los de Prato, únicos perjudicados a corto plazo porque a largo será, dentro de poco, Europa entera), los políticos se ceban (a saber con qué componendas desentrañable con las mafias asiáticas para dejar entrar chinos a chorro) y los turistas pasan de largo, como yo, tratando de mirar aquel “otro Prato”, el de sus tesoros del Renacimiento, el del único castillo importante construido al norte de Roma por el emperador del Sacro Imperio Germano Románico Federico II, último de la dinastía de los Hohenstaufen (1194-1250), quien fuera esposo de Constanza de Aragón y nieto de Barbarroja. Con él se inauguraba eun largo conflicto: el de guelfos (a favor del Papa Inocente IV) y gibelinos (a favor de él). Gran constructor de fortalezas macizas, lo fue también de esa enigmática maravilla que es el Castillo de Castel del Monte, que ya mostré durante mi viaje por Apulia, y que puede verse pulsando el su nombre. Y es mucho más agradable hablar de esto que de bisutería.

El castillo fortaleza de Federico II de Hohenstaufen en Prato.

El castillo fortaleza de Federico II de Hohenstaufen en Prato.

Prato 6

Prato, Duomo

Los frescos de Filippo Lippi en el duomo de Prato.

Los frescos de Filippo Lippi en el duomo de Prato.

El púlpito de Donatello permanece incólume.

El púlpito de Donatello permanece incólume.

Esta entrada fue publicada en viajes. Guarda el enlace permanente.