Lago de Garda / en El Nuevo Herald

Escribo en El Nuevo Herald sobre mi viaje veraniego de 2012 en el Lago di Garda y sus alrededores (Verona, Brescia, etc).

Enlace: Lago de Garda entre Lombardia y el Véneto / William Navarrete

Verona, il Duomo

Verona, il Duomo

Lago de Garda: entre Lombardía y el Véneto

William Navarrete

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El lago de Garda es uno de los cinco grandes lagos del norte de Italia. Se nutre – como los restantes – del deshielo de los Alpes después del invierno y de los múltiples afluentes que descienden de las montañas hasta las llanuras lombardas del Po. Desde tiempos remoto este sitio ha gozado de gran popularidad por su belleza natural y la calidad de su clima.

Visitarlo requiere recorrer los pueblos que se encuentran en su orilla. Lo mejor es alquilar un coche para poder hacerlo con absoluta libertad, aunque también es posible desplazarse en barcos o ferrys que comunican entre sí a los pueblos más importantes.

Las visitas casi siempre comienzan por Sirmione, situado en una península que se adentra en las aguas azules del lago. Durante mucho tiempo este pueblo de calles medievales ha sido lugar predilecto de personajes célebres. Basta acercarse a la zona arqueológica de la Gruta de Catullo, en donde se aprecian los restos de una villa romana del siglo III, para entender que desde entonces el sitio gozaba de gran popularidad. Entre los personajes ilustres que marcaron su imagen y contribuyeron a su notoriedad se encuentra la soprano Maria Callas, en cuya memoria de diseñó un parque frente a la mansión en que vivió, en los años 1950, junto a su primer esposo el industrial veronés Giovanni Battista Meneghini

No escasean en Sirmione edificios de valor monumental. La Roca Scaliggera, por ejemplo, es una fortificación medieval llamada a proteger en otros tiempos la entrada del pueblo y hoy día convertida en museo. La iglesia Santa María la Mayor, de modestas proporciones, fue reconstruida en el siglo XV en donde hubo una iglesia de estilo gótico lombardo. Entre las obras de arte que atesora sobresale un crucifijo del siglo XV, tallado por Giovanni Battista Brusasorci. De todos los hoteles de Sirmione es el Villa Cortine el más prestigioso. Se trata de un palacete rodeado de jardines con fuentes y estatuas, muelle privado, terreno de tennis, piscinas y las mejores vistas del lago. Una opción mucho más económica será el Hotel Flaminia, también con acceso directo al lago. En verano puede resultar agobiante quedarse una temporada en Sirmione: la estrechez de las calles y el exceso de visitantes pueden convertir a este sitio paradisíaco en un lugar infernal.

Sin embargo, a pocos minutos de allí Desenzano del Garda se revela una opción mucho más interesante cuando se busca alojamiento. Con muchos más espacios abiertos e igualmente a orillas del lago, posee el encanto de los balnearios que en otros tiempos estuvieron de moda. El hotel Mayer & Splendic, testigo de ese tiempo, aún ofrece alojamiento. En el Museo Arqueológico del pueblo se exponen objetos de la Edad de bronce, como un arado de madera, al parecer el más antiguo del que se tiene conocimiento. También el pasado romano forma parte de su patrimonio: Una villa romana del siglo IV (en la Via Crocifisso) conserva en perfecto estado dos valiosos mosaicos que representan una escena pastoral y a Psiquis y Cupido, respectivamente.

El centro de Desenzano es el puerto veneciano, construido en el siglo XV por la Serenissima durante el periodo de dominación de la Ciudad del Dux. Alrededor de él se encuentran la Loggia de Comercio y edificios que imitan a los palacetes de Venecia. Por las noches esta es la zona más animada y la luz que emana de los faroles propicia una atmósfera mágica. Numerosos restaurantes y cafeses han colocado sus terrazas desmontables en su muelle principal. El Duomo de Desenzano es del siglo XVI y a pesar de su poco interés arquitectónico atesora importantes lienzos como La última cena de Tiépolo y El banquete en la casa de Leví, del Veronés. En lo alto, el castillo medieval domina el casco antiguo y ofrece espléndidas vistas del lago y de los Alpes. En Desenzano se encuentra uno de los mejores heladeros de la zona: Il Gelatto, situado en la plaza Matteotti frente al embarcadero desde donde zarpan los barcos de pasajeros que navegan entre las diferentes ciudades del lago.

Casi todo el mundo ha oído hablar de Saló. La pintoresca ciudad evoca no sólo la película Saló o los 120 días de Sodoma de Pasolini, sino la tristemente célebre República Social Fascista, experimento efímero del fascismo creado en 1943 cuando Mussolini se vio obligado a formar un nuevo gobierno ante la caída del sur de Italia en manos de los aliados y la huida del rey Víctor Manuel III de Roma. Lejos ya de estos angustiantes recuerdos la Saló actual aparece como un espejismo de indiscutible encanto reflejando sus aires de Venecia en el azul del lago. Dos iglesias acaparan la atención: la Catedral, de estilo gótico tardío con un impresionante retablo del 1476 y la iglesia San Bernardino, con sus dos lienzos del Veronés. Muy diferente de los restaurantes concebidos como trampas para turistas, la Osteria di Mezzo es a mi juicio una auténtica mesa de comida italiana. En cuanto a los helados, La Casa del Dolce ofrece los mejores.

Gardone Riviera no fuera tan conocido si allí no hubiera elegido morada el poeta Gabriele d’Annunzio quien reunió en el Vittoriale degli Italiani unos 10 000 objetos, entre libros, esculturas, pinturas y antigüedades que, tras su muerte, donó a la nación italiana para que se conservaran en esta casa convertida hoy en museo. Este pueblo rivaliza con Torbole en materia de recuerdos de escritores célebres, dado que en este último residió Goethe cuando realizó su viaje a Italia. La Casa de Goethe y las competencias de windsurf son las atracciones fundamentales de Torbole.

Al norte de Saló se encuentra Gargnano que posee, además de interesantes edificios del periodo de dominación veneciana, no pocos palacios renacentistas entre los que se destaca el Feltrinelli, residencia de Mussolini durante la mencionada República. También Limone sul Garda conserva edificaciones que recuerdan más las del Gran Canal de Venecia que las de cualquier otro pueblo lombardo. La cercanía histórica con Austria da a Limone un aire de ciudad germánica transalpina; lo mismo sucederá en Riva del Garda, pueblo que estuvo bajo dominación austríaca hasta 1918 que es el más norteño de todos los construidos a orillas del Garda. Un ángel es el símbolo de este último y de su pasado medieval subsisten la Torre Apponale (siglo XIII), el Palacio Pretorio (1380) y La Rocca, esta última fortaleza inexpugnable, construida a partir del siglo XII, completamente cercada por las aguas. En la trastierra de Riva pueden verse altas cascadas (más de 80 metros) formadas por el río Varone durante su curso alpino.

También Malsecine posee una situación geográfica digna de las más bellas tarjetas postales. Sobresalen por encima de las techumbres de su casco histórico las torres almenadas del Castillo Scaligeri (siglo XII), hoy sede de un museo de Historia Natural. Más al sur, Torri del Benaco reivindica el privilegio de poseer el puerto más hermoso de todos los que existen en el lago. En el verano no es extraño ver las playas próximas del pueblo repletas de bañistas que continúan bañándose a pesar de que la calidad de las aguas del lago no ha cesado de degradarse en los últimos años.

La última de las poblaciones incluida en este recorrido es Peschiera del Garda. La ciudad fue construida en la desembocadura del río Mincio y posee importantes vestigios de los diferentes periodos de dominación lombarda y veneciana, aunque también fue ocupada por los austríacos y los franceses hasta su liberación a mediados del siglo XIX. Tal vez sea la razón por la que se ha reservado uno de sus edificios más importantes para Museo Militar.

Dos ciudades importantes se encuentran relativamente próximas al Lago de Garda: Brescia y Verona. Ambas pueden ser visitadas durante una estancia en el lago y es aconsejable hacerlo de este modo pues permite añadir un importante caudal de cultura artística a estas vacaciones. Vale la pena visitar los cuatro grandes monumentos de arquitectura románica y gótica que le han valido a Verona el título de Patrimonio Mundial de la Humanidad. Son estos: la Basílica de San Zeno (con admirables frescos del siglo XII y XIII), la Basílica Santa Anastasia (de alta nave gótica erigida en el 1290, a la vez que depositaria del importante fresco de Pisanello representando a San Jorge liberando a la princesa Trezibonda), el Duomo (que atesora una hermosa Asunción de Tiziano y que integra además del Batisterio románico la iglesia de Santa Elena, construida en el siglo IX) y, por último, la Iglesia de San Fermo (también con iglesia románica anterior a su construcción en la parte baja y otro importante fresco del Pisanello).

Con respecto a Brescia, al Oeste del lago, uno de sus edificios más interesantes es el Duomo Vecchio, también conocido como La Rotonda, iglesia románica de planta circular que fue construida en el siglo XI. En Brescia los vestigios romanos son muy importantes. El Templo Capitolino (del siglo I dC) y el Foro Romano son visibles en el casco antiguo de la ciudad. No obstante, los templos que han convertido a Brescia en ciudad con monumentos inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de la Humanidad son San Salvador (siglo XI) y Santa Julia (antiguo monasterio benedictino feminino que acoge hoy día el Museo de Historia de la Ciudad).

Incontables sorpresas depara un viaje a región del Lago de Garda. La posibilidad de combinar actividades acuáticas, senderismo y visitas culturales resultará siempre de mucho atractivo para muchos. De telón de fondo estarán siempre los Alpes suizos, los olivares que crecen confundiéndose con el azul de las aguas. En nuestro imaginario una atmósfera en que se respiran siglos de historia, conquistas y reconquistas que han dejado visibles huellas en las nobles piedras de sus pueblos, en las tradiciones, la gastronomía y, en general, en la manera de vivir de los habitantes de estos parajes de ensueño.

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