Las librerías de París / en El Nuevo Herald

Escribo en El Nuevo Herald sobre las célebres y antiguas librerías de París. Les dejo el texto, el enlace y las fotos (tomadas por mí pueden verse en el articulo):

La librairie Jousseaume, dans la galerie Vivienne

La librairie Jousseaume, dans la galerie Vivienne

Enlace directo: Librerías de París

Antiguas y célebres librerías de París

© William Navarrete / El Nuevo Herald (Séptimo Día)

27 de mayo de 2013

En París abundan las viejas librerías, las famosas y también menos célebres. Muchas de ellas han escrito la historia de la literatura universal de los últimos siglos. Algunas han desaparecido con el tiempo, otras se han modernizado o cambiado de lugar, las hay que en los últimos tiempos no han podido competir con la pujanza de la venta de los libros en la internet. Justo es decir que, aunque parezca inverosímil, muchas son recientes.

La capital de Francia se enorgullece de tener, a ambos lados del río Sena, los conocidos “bouquinistes“, palabra que parece derivar del holandés “boeckin” que significa pequeño libro. Fueron declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1991 y constituyen uno de los rostros de París ante el mundo. Son más de 200 vendedores de libros de ocasión, revistas, afiches, tarjetas y memorabilia los que poseen esos cajones rectangulares de dos metros de largo y de un color reglamentado que aquí llamamos “verde británico o vagón”. Discurren a lo largo del Sena y constituyen una de las atracciones de un paseo a orillas del río. En ocasiones se puede encontrar en ellos libros raros y muchas otras curiosidades.

A orillas de ese mismo río, entre la catedral Notre-Dame y el Quartier Latin encontramos una de las librerías más visitadas de París: Shakespeare and Company. No es la más antigua, pero sí una de las más pintorescas. Posee la particularidad de haber dado cama a muchos escritores que visitaban la ciudad y no podían pagarse el alojamiento. Dicha tradición de “tumbleweeds” se mantiene a cambio de que el alojado lea un libro diario, ayude dos horas en la librería y deje redactada una página autobiográfica con una foto.

Shakespeare and Company fue en realidad fundada por la norteamericana Sylvia Beach en la calle Odéon, del barrio de Saint-Germain. Allí publicó en 1922 el Ulises de Joyce, Hemingway la mencionaba en su novela París era una fiesta y se quedaron a dormir Ezra Pound, Scott Fitzgerald, Gertrude Stein y muchos más. En 1941 Beach cerró su librería durante la ocupación alemana. Otro norteamericano, George Whitman, abre en 1951 una librería llamada Le Mistral en la calle de la Bûcherie. Cuando Sylvia Beach fallece en 1962 le cambiará el nombre por el de Shakespeare and Company conocido hoy en todo el mundo. Desde 2001 es su hija la que atiende el negocio por donde han pasado, entre muchos autores, Henry Miller, Anaïs Nin, Samuel Beckett, Richard Wright, Gregory Corso, William Burroughs y Allen Ginsberg.

Por estar en el área de La Sorbonne y del Colegio de Francia, los distritos VI y VII de París poseen la mayor concentración de casas editoriales y librerías. Gibert Joseph, al principio del bulevar Saint-Michel, fue fundada en 1886 y se especializó desde entonces en la venta de libros escolares de ocasión que vendían los estudiantes una vez culminados sus cursos. Hoy día, con su antena Gibert Jeune que data de 1929, ocupa varios edificios y ha diversificado enormemente la distribución.

Del siglo XIX también son la Librería Picard, fundada en 1869 frente a la iglesia Saint-Sulpice y la Librería Polonaise, establecida en París desde 1830 por polacos exiliados después de la insurrección contra el Zar de Rusia. En el barrio de Saint-Germain muchas casas de libros se han especializado y es esa otra de las características de este tipo de negocio en París. Existen, por ejemplo, la Librería filosófica J. Vrin, desde 1911 en la plaza de La Sorbona; la Librería orientalista Samuelien (en realidad armenia), desde 1930 en la calle Monsieur-le-Prince; Le Procure, especializada en textos cristianos, la Libreria Rusa de la calle de l’Eperon; la Alemana en la Collegiale. Otras de las que se especializan en literatura extranjera se hallan en otros barrios: la Desmos, cerca de Montparnasse, en textos griegos; la JUNKU sólo en libros japoneses, la Tour de Babel en italianos; Les Belles Letres, en textos clásicos de la Antigüedad y La Phénix en literatura china. Para los libros en español sobrevivió la Librería de la calle Littré, después de que su famosa sede de la calle de Seine, fundada en 1954 por el exiliado reprublicano español Antonio Soriano, cerrase sus puertas definitivamente por la especulación inmobiliaria y la subida de los precios en ese barrio.

Abundan también las librerías de casas editoriales: la de Gallimard (en el bulevar de Raspail), L’Harmattan (en la calle des Ecoles), la Orientalista Paul Geuthner (fundada en 1901 en las inmediaciones del bulevar de Montparnasse) o la Julliard (también en Saint-Germain). La Paul Jammes, fundada en 1925 en la calle Gozlin, exhibe una vieja prensa en recuerdo de los muchos ejemplares de exquisita factura impresos a lo largo de décadas.

Por último, entre las casas más prestigiosas de esta orilla se halla La Hune, lugar de reunión de los Surrealistas, en donde exponían Alechinsky, Dubuffet, Picabia, desde que en 1949 fuese fundada por Bernard Gheerbrant. La librería ocupaba antes la esquina frente al Café Flora, en el bulevar de Saint-Germain y se mudó en 2012, a pocos metros, en un edificio frente a la iglesia de este mismo nombre. El cambio no la ha favorecido mucho porque en su nueva sede todo está demasiado pulcro, ordenado y diseñado, algo que le da un toque de laboratorio más que de librería del viejo París.

Cruzamos el Sena para visitar casas que en ocasiones son más antiguas que las ya mencionadas pero que no se hallan concentradas en un mismo barrio a diferencia de las anteriores.

Una de las más hermosas de París es sin dudas la Jousseaume, ubicada desde 1826 en la galería Vivienne, cerca de la Biblioteca Nacional Richelieu. Arago la menciona en su novela La paysanne à Paris, así como Patrick Mondiano. La frecuentaban Jean Cocteau y el célebre fotógrafo francés Robert Doisneau. Posee dos espacios y visitarlos es remontarse a una vitrina en tiempos de la Restauración, bajo el reinado de Carlos X.

Galignano, abierta desde 1801 por el impresor veneciano Giovanni Antonio Galignani se encuentra desde 1856 en la calle Rivoli y es una de las librerías de París especializadas en literatura anglosajona. Tienen también más de un siglo la WH Smith (desde 1903 en esta misma calle, frente a las Tulerías) y la Brentano’s, que exhibe hermosos muebles y anaqueles de maderas preciosas ubicada desde 1895 en la avenida de la Opera. Ambas son también especialistas en la literatura en lengua inglesa.

Quienes buscan revistas y periódicos antiguos pueden dirigirse a la excepcional librería La Galcante (calle del Arbre-Sec, cerca del Pont-Neuf) o a Les Archives de la Presse (frente a los Archivos Nacionales) en el barrio del Marais. En estas cavernas de Alí Babá lo mismo encuentrará un antiguo ejemplar de L’Illustration que los primeros ejemplares de Paris-Match, Vogue, la Revue de Paris, entre revistas y periódicos del mundo entero. Cerca de esta última, Les Mots à Bouche, es una librería dedicada a la literatura de temática homosexual fundada en 1981, una fecha significativa por cuanto fue en ese año que esta preferencia sexual fue despenalizada en Francia. A pocas manzanas, el Centro de Arte Moderno George Pompidou, dispone de una excelente librería de arte contemporáneo, cine, diseño y manifestaciones relacionadas con las vanguardias artísticas del siglo XX.

Otra librería histórica fundada inicialmente, en 1947, en Saint-Germain y sita hoy en el barrio de Notre-Dame-de-Lorette, en el distrito IX, es la Saint-Paul, especializada en temas religiosos y relacionados con la hermandad italiana de San Pablo que desde principios del siglo XX asocia la labor de prédica al mundo de la comunicación y la impresión fundando librerías y casas editoriales en los cinco continentes.

Son muchas los templos del libro en la capital de Francia. Se quedan en el tintero muchas que tienen, sin duda alguna, gran importancia. En la calle Faubourg Saint-Honoré, por ejemplo, está la antiquísima casa Blaizot, de 1840. Le Comptoir des Mots, es otra muy original que se halla en la calle Pyrénnées y ha conservado un viejo mostrador de zinc en donde sirven café a los lectores. También es muy interesante la Voyageurs du Monde (calle Sainte-Anne) dedicada a libros de viajes, mapas y guías de todo el mundo.

En total existen hoy día más de 600 librerías en París contando las que se encuentran en el espacio de los museos, centros de exposición, escuelas, teatros y hoteles. La lectura goza de muy buena salud y ante el avanza de los medios virtuales las librerías van modernizándose y proponiendo, cuando es necesario, soportes de lectura digital. Visitar París y dedicar un día a sus viejas librerías es duplicar los beneficios del viaje.

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