Alexis Ferrer, La Cubanada.com – El Nuevo Herald

3-La Cubanada

Hoy escribo en El Nuevo Herald sobre Alexis Ferrer, el viaje de Eliécer Avila por Europa, Lacubanada.com, etc., una pequeña lección de solidaridad entre cubanos.

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Alexis Ferrer, una red social cubana desde Suecia

© William Navarrete

El Nuevo Herald, 23 de marzo de 2003

Nació el 23 de septiembre de 1966 en el barrio habanero de El Vedado y estudió Historia del Arte en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana hasta que en 1993, en cuarto año de la carrera, se le presentó la oportunidad de viajar a la ciudad alemana de Dusseldorf, acompañando a artistas plásticos y galeristas de ese país. De ese viaje nunca regresó. Entre terminar los estudios y quedarse en Europa, Alexis Ferrer, creador de la red social Lacubanada.com no lo pensó dos veces. Hoy día es ciudadano europeo.

En Alemania estuvo poco. No tardó en probar suerte en Suecia, país en el que ha vivido hasta la fecha. Los primeros años fueron duros. Trabajó como friegaplatos, basurero, limpiando habitaciones de hoteles, hasta que poco a poco fue aprendiendo el idioma. Cuando dominaba mejor esta difícil lengua, se inscribió en cursos de computación, estudió publicación gráfica y diseño de portales electrónicos, se expresó luego como artista en la concepción de juegos de vídeos hasta que logró alcanzar algunos éxitos en ese ámbito. “Fui incluso responsable del departamento de computación en una empresa”, me comenta.

En 2001 hubo una crisis en el medio profesional en que se desarrollaba y decide entonces fundar su propia empresa: una plataforma interactiva de visualización tridimensional con interactividad. Por no ser ésta suficientemente rentable debía combinarla con otros trabajos.

Recientemente, junto a su gran amigo y asociado Clive Rudd, un habanero que vive en Londres, nacido 1966, el único cubano graduado en administración de negocios de la Universidad de Oxford, tuvieron la idea de crear una red social cubana, no exactamente en el mismo espíritu que Facebook, pero con indicadores que recordaran ese modo de interactuar, a la vez que sirviera a los usuarios a centrar sus intereses en el tema cubano. A la página vale la pena echarle una ojeada.

“La idea no es nueva. Ya en 1998, cuando trabajaba como diseñador de portales electrónicos se me había ocurrido, solo que en esa época no existía la tecnología para algo de esta magnitud, sin contar que el sistema de montajes de entonces era extremadamente caro”, afirma sobre la idea de este proyecto.

Con anterioridad había inaugurado una página, mitad sueca, mitad cubana, para los invitados a mi boda. “Me di cuenta en ese momento de qué era lo que quería: un sitio en que se pudiera interactuar entre amigos. Aquel portal gustó pues permitía que algunos cubanos recordaran términos, situaciones y un sinfín de aspectos, no sólo afectivos relacionados con Cuba”.

En poco tiempo, los usuarios de La Cubanada rondan ya los 20 000. En vez de utilizar el tradicional “inscribirse” con el que los sitios invitan a los usuarios a abrir una cuenta el portal de Alexis y Clive dice: “Dale pa’ dentro”. Cuando alguien desea vender o comprar algo debe pulsar la pestaña “trapicheo” y si quiere publicar algún artículo debe ir a la que dice “muela” porque en cubano “dar una muela” significa hablar mucho. Hay quienes querrán buscar o aportar recetas de cocina. En ese caso deberán ir a donde dice “jama” (otra palabra del argot de la isla).

Las personas pueden vender lo que deseen. Los administradores del portal  no intervienen en eso. Tampoco censuran los artículos, aunque exigen un trato correcto. Buscando articulistas que hicieran más activo el portal, Alexis Ferrer tuvo la idea de proponer al joven Eliécer Ávila que escribiera algunos artículos desde Cuba. En ese momento el nombre de Ávila empezaba a ser conocido en las redes de internet por haber desafiado al presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular cubano cuando le preguntó en público por qué los cubanos no podían viajar. Aprovechando para sus propios fines el lenguaje demagógico del régimen, el joven ingeniero le cuestionó por qué alguien como él no podía visitar, por ejemplo, el lugar en donde murió el Che en Bolivia. Arrinconado, el presidente balbució un argumento que desde entonces se convirtió en burla de la prensa, al evocar los problemas de tráfico aéreo que acarrearía el hecho de que todo el mundo pudiera volar.

Fue esa colaboración con Eliécer Ávila lo que llevó a Alexis Ferrer, junto a su esposa sueca e hija, a Puerto Padre, poblado de la provincia de Las Tunas en donde vive Ávila. Sucedió el verano pasado y la visita duró poco. “La policía nos detuvo mientras residíamos en casa de Eliécer”, cuenta Ferrer. “Nos condujeron en patrulla a la ciudad de Las Tunas, me sometieron a un interrogatorio y querían el material que habíamos grabado, me amenazaron incluso con dos años de cárcel si lo encontraban. Por suerte lo había mandado todo para Suecia”. Al final les dieron 72 horas para abandonar el país y a la familia de Eliécer Ávila la multaron con 900 CUC, una suma impagable, por el simple hecho de habe recibido visita sin pedir autorización.

Este incidente estrechó los lazos de amistad entre ambos. Por eso, cuando el gobierno cubano aprobó la ley que autoriza a los cubanos a salir de su país sin solicitar permiso, Ferrer removió cielo y tierra para invitar a Eliécer Ávila a Europa. Y es lo que ha sucedido durante las últimas semanas. Desde Estocolmo, en el auto personal de Ferrer que lleva en la puerta el nombre de La Cubanada, han recorrido Berlín, Praga, Barcelona, Madrid, París y Amsterdam, antes de regresar a Estocolmo, ciudad en donde reside Ferrer desde hace unos veinte años. “El viaje lo he financiado yo, mi empresa y familia, a título personal. Mejor decirlo para evitar las especulaciones insidiosas de siempre”.

El París, entrevistado por la AFP, ambos tuvieron tiempo de visitar el barrio histórico de Montamartre. “He podido constatar en vivo el gran desengaño de un cubano que ya estaba desengañado”, me comenta Ferrer cuando le pregunto qué aprendizaje ha sacado de este viaje en que lleva de la mano a un joven que nunca había salido de Cuba. “También hemos podido encontrarnos con personas muy interesantes, cubanos y europeos, personalidades y personas anónimas, tejer una red de amigos, de personas solidarias interesados en el futuro de la isla”. Una experiencia que para Ávila significará sin dudas “el viaje de su vida”, el que le ha abierto realmente los ojos al mundo.

La Cubanada ha comenzado una campaña para pedir internet libre para todos en Cuba. Cada cubano o extranjero que viaje al país puede llevar una camiseta en la que aparece el lema “Cubano quiero naveg@r contigo”. Se ve a un niño montado en un barquito de papel. El objetivo es que cada cual deje esa camiseta a alguien del interior de la isla. “Ojalá que muchos lo hagan”, nos dice Ferrer. Todavía queda por escribir el capítulo de la continuación de este viaje y que los cubanos de la isla puedan navegar libremente por la red social de estos cubanos en Europa.

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