Aragón secreto e insólito

Hoy en El Nuevo Herald mi recorrido por Aragón. En el anlace de periódico algunas de las fotos que tomé durante el viaje:

Aragón secreto e insólito

El Nuevo Herald, 5 de agosto de 2012

William Navarrete

Un viaje a la región del antiguo reino de Aragón comienza forzosamente por la legendaria Zaragoza, la capital regional. Lo primero que salta a la vista del viajero es la impronta del pasado mozárabe en todo el territorio. De hecho, la gran gesta medieval del español, en forma de poema épico, el conocido Cantar del Mío Cid, se encuentra indisolublemente ligado a esta zona, centro de las campañas militares del Cid campeador durante aquellos tiempos de Reconquista cristiana sobre las posesiones ocupadas por los moros.

Zaragoza posee dos edificios declarados Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO. El primero de ellos es una joya del gótico flamígero y se conoce como La Seo, templo catedralicio que es icono de este estilo en el norte de España y cuya construcción data del siglo XIV. El otro, nos habla del importante pasado musulmán de la ciudad. Se trata de La Aljafería, auténtica fortaleza a la vez que palacio en donde radicaba, desde su fundación en el año 1046, el poder del monarca de la taifa zaragozana y donde se radicó también el gobierno de los primeros reyes cristianos, función que sobrevive hasta hoy cuando cada jueves se reúnen allí, bajos sus estupendos techos de artesonado mudéjar, las Cortes del gobierno autonómico aragonés.

En Zaragoza numerosos son los museos relacionados con al arte y la historia local. Vale la pena destacar el Museo del Foro Casaeragusta que, como indica su nombre, es testigo del pasado romano de la ciudad, así como el Camón Aznar, en que pueden admirarse importantes lienzos de Francisco de Goya, así como la serie completa de todos sus grabados. También el Museo Pablo Gargallo, que atesora la obra de este destacado escultor zaragozano y, conservado en el interior de la sede del banco Ibercaja, el conocido Patio de las Infantas, uno de los mejores ejemplos de arquitectura renacentista civil, cuyo pasado e historia no dejarán de sorprender al visitante.

Aunque no es, arquitectónicamente hablando, un monumento de primer orden, la gran Catedral de Zaragoza, conocida en el habla popular como La Pilarica por hallarse en ella el pilar de la Virgen adorado por los fieles, es el edificio histórico más monumental y simbólico de la ciudad. Poemas y coplas lo evocan, así como a su virgen, desde que el pueblo zaragozano ofreció sacrificada resistencia al invasor francés en 1808. Se alza majestuosa, con sus techos de tejas blancas y azules, a orillas del caudaloso río Ebro, entre el hermoso puente de piedra que lo atraviesa y la extraordinaria plaza Nuestra Señora del Pilar.

No faltan en Zaragoza los locales de vida nocturna. Existe, en la parte antigua de la ciudad, una zona universalmente conocida como “zona de tapeo”, que acoge gran cantidad de sitios cuya especialidad es justamente la gran variedad de tapas acompañadas de excelentes vinos de las riberas próximas. De las especialidades gastronómicas sobresale la borraga, hortaliza autóctona y exclusiva de esta región, cuya virtud de antídoto contra el cáncer de estómago ha sido avalada hoy por la ciencia. El bacalao ajoarriero, el pollo a la chilindrón, las diferentes formas de preparar las migas y los huevos al salmorrejo forman parte del patrimonio gastronómico de la ciudad y pueden ser degustados en muchos de sus restaurantes típicos, entre los cuales El Verrugón es una dirección de excelente balanza de calidad y precio.

No lejos de Zaragoza se hallan sitios de importancia capital en materia de arte y cultura. Uno de ellos, a pocos kilómetros hacia el sur, es el poblado de Fuendetodos, cuna del famoso pintor Francisco de Goya y Lucientes. Se conserva allí la casa natal de Goya, de dimensiones modestas e interesante museografía, sita en la parte baja del pueblo; así como un Museo del Grabado, que recoge parte esencial de la obra del talentoso artista en esta manifestación.

También en las inmediaciones de la capital aragonesa, el poblado de Calatayud, cuyo nombre recuerda su pertenencia al pasado árabe de la región, no está exento de interés. Allí, el majestuoso castillo moro de Ayyub y la iglesia de San Juan en donde Goya pintó los frescos de sus cuatro pechinas, son, entre palacios renacentistas, iglesias mudéjares, puertas medievales y alguna que otra fuente de épocas de Fernando el Católico, los monumentos esenciales del pueblo. El Hotel Monasterio Benedictino es una excelente opción para pernoctar y ha recibido el premio de refuncionalización al ser rehabilitado con pertinencia como hotel en el espacio de un antiguo convento. En cuanto a los placeres del paladar, el Mesón La Dolores no dejará indiferente a los visitantes tanto por la calidad de sus platos locales, como por la autenticidad del hábitat tradicional, conservado integralmente.

Muy cerca de Calatayud, el conocido Monasterio de Piedra impresiona no sólo por ser uno de los tres primeros templos cistercienses de Aragón, sino por poseer un parque natural de absoluta belleza, detentor de unos de los paisajes más hermosos y mejor conservados de la península ibérica. En sus predios, lagos y numerosas cascadas naturales, cuevas, bosquecillos, abundante y variada vegetación, riachuelos, estanques y otros exponentes naturales creados por obra natural del tiempo, provocan admiración en quienes le visitan. El segundo de estos monasterios, al este de Zaragoza, es el de Rueda, fundado en el año 1184 por el monarca Alfonso II.

Camino del sur, en dirección de Teruel, vale la pena detenerse en Peracense, sitio en que sobre un peñón de rocas rojizas erosionadas por la lluvia y el viento al punto de crear figuras que parecen haber sido esculpidas por manos expertas, se halla el castillo medieval de Peracense, uno de los puntos fronterizos estratégicos del Aragón medieval. El pueblo, extendido a los pies del promontorio, es un sitio ideal para almozar y allí se halla El Mesón de Rodrigo, que ofrece excelente comida casera elaborada con productos cultivados y animales de caza o crianza de los campos circundantes.

Antes de llegar a Teruel es imprescindible recorrer las sierras de Albarracín y los montes Universales, verdaderos santuarios naturales, de auténticos bosques y pueblos de serranía en que se disfruta de aire puro y excelente calidad de vida. Es en estas serranías en que se erige el formidable pueblo de Albarracín, que conserva en su integridad el trazado medieval, plazuelas, murallas y callejas de origen. Ha sido declarado uno de los pueblos más hermosos de España y aunque no posee grandes monumentos, lo significativo es el conjunto arquitectónico en general que se circunscribe a un espacio natural de gran belleza, dictado por las laderas de una peña que le sirve de apoyo y circundado por un río en que los visitantes practican deportes fluviales.

Teruel es la segunda ciudad aragonesa en importancia económica, aunque también cultural. Sus numerosas torres mudéjares y la impresionante Catedral, también de este estilo, han sido declaradas patrimonio mundial de la humanidad por la UNESCO. En esta última, el techo de artesonado es considerado uno de los mejores exponentes europeos en este ámbito. Sin embargo, el monumento más visitado es el Mausoleo de los Amantes de Teruel, donde se encuentran los sarcófagos de Diego Marcilla e Isabel de Segura, los personajes de una leyenda medieval del siglo XIII relacionada con el tema de amores imposibles y anterior en tres siglos a la de Romeo y Julieta, popularizada por Shakespeare. El Mausoleo colinda con la iglesia de San Pedro, con bella torre mudéjar del siglo XIII, claustro y valiosos retablos.

En la trastierra de Teruel se halla el Maestrazgo, región de empinados montes y pueblos de serranía que han sobrevivido en autarcía durante siglos. Cabe destacar los de Mora de Rubielos, Cantavieja, Iglesuela del Cid (marcado por la presencia del Cid campeador) y Mirambel. En ellos se oyen, durante las fiestas populares, los conciertos de jotas aragonesas y bailes típicos, reconocidos como parte esencial del folclor ibérico.

Al norte de Zaragoza comienza la zona de los Monegros, interesante formación montañosa en un espacio prácticamente desértico que, en determinadas épocas del año adquiere la fisonomía de un paisaje lunar. Norteña y muy importante es Huesca, dotada de iglesias de gran riqueza. Ya cercano a los Pirineos, los pueblos de Jaca y de Sabiñánigo, conservan importantes monumentos románicos y significativas fiestas populares. No lejos del primero, el monasterio viejo de San Juan de la Peña, encastrado en los farallones rocosos de la montaña es uno de los sitios relacionados con los orígenes de la Reconquista cristiana en la península y su vocación religiosa data de épocas visigodas, con un breve paréntesis musulmán  y una arquitectura heredada del románico medieval del siglo XI cuando reinaba Sancho Ramírez.

Colindando ya con Navarra, el poblado de Sos del Rey el Católico y el Monasterio de Veruela (próximo a Tarrazona) son dos sitios de imprescindible visita. En el primero nació el futuro Fernando el Católico, consorte de Isabel de Castilla, artífices de la Reconquista y unidad española. Puede visitarse el palacio en que nació el monarca y la antiquísima iglesia en que fue bautizado, en donde se conservan, además de la pila bautismal visigoda, los frescos románicos de la cripta, de los siglos XI y XII de extraordinario valor, conservación y belleza. El pueblo, enteramente de piedra y callejuelas medievales, ofrece uno de los Paradores de Turismo mejor situado y equipado de Aragón.

Por su parte, el Monasterio de Veruela, fundado en 1146, es el primer monasterio cisterciense de Aragón y completa la tríada antes citada. El estado de conservación y belleza del claustro, dependencias, iglesia, cocinas y capillas adyacentes son impresionantes. El sitio se halla en el paraje, muchas veces nevado en invierno y primavera, de la sierra de Moncayo. Estos parajes y el propio monasterio están marcados por la presencia, en 1864, de los hermanos Bécquer. Ampliamente descritos en las obras de Gustavo Adolfo (el poeta y escritor) y de su hermano Valeriano Bécquer (el pintor), estos paisajes han sido revalorizados gracias a una exposición permanente que describe la estancia y obra de los hermanos en el lugar.

A menudo descuidada en favor de Cataluña, Valencia o la propia Castilla manchega, la región de Aragón es, sin lugar a dudas, una de las más fascinantes de la península ibérica. Sucede con ella lo mismo que con Extremadura, muchas veces sacrificada en beneficio de Andalucía. Tomarse el tiempo de recorrer y apreciar sus pueblos, ciudades y campos es una experiencia vital. La variedad de paisajes, la riqueza patrimonial, el espíritu cordial de su pueblo y el valor identitario de sus tradiciones son características inherentes a uno de los reinos más antiguos de lo que luego sería España.

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Una respuesta a Aragón secreto e insólito

  1. eydamachin dijo:

    Excelente articulo y fotos como siempre espectaculares. Dan ganas de descubrir esta region de Espana, abandonada u olvidada en detrimento de la Andalucia. Gracias

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